La Basílica de San Antonio de Padua es un templo religioso de la ciudad italiana de Padua, construido entre los años 1238 y 1310. Su núcleo original fue la Iglesia de Santa María Madre del Señor, Sancta Maria Mater Domini, donde se instaló el convento franciscano en el cual fue sepultado San Antonio de Padua, hecho que originó una fervorosa devoción a sus restos por parte de los católicos.
En la plaza se encuentra el magnífico monumento ecuestre a Gattamelata de Donatello. Además en el interior de la basílica realizó este mismo escultor, el Crucifijo de bronce, que Boito colocó años más tarde en el altar mayor. Para este mismo altar, Donatello creó siete estatuas que representan a la Virgen con Niño y los santos Francisco, Antonio, Justina, Daniel, Luis y Prosdocimo.
Visitar Padua no solo es un recreo para los sentidos donde el disfrute de lo artístico está asegurado sino un posibilidad de trascender a lo Alto. Venerando a san Antonio nos adentramos, a través de la belleza que rodea su sepulcro, en la búsqueda de aquel que traspasa toda materialidad, Dios mismo, a quien el santo busco y predicó durante toda su existencia terrena.
Para un mayor disfrute de este santo lugar podemos ver la WEB de la basílica y dos vídeos sobre el conjunto de la ciudad de Padua y sobre la Basílica.
El Areópago ateniense, también conocido como “La Colina de Ares” (" Ares", deidad griega de la guerra, que corresponde al Marte romano). Se trata de un inmenso monte ubicado al oeste de la Acrópolis de Atenas, lugar dónde se reunía el Consejo de aquella época. Está situado a 115 metros de altura en una zona rocosa de Atenas, Grecia, y separado del Acrópolis por un arroyo. Era un lugar muy importantes para los antiguos habitantes de Atenas. No se trataba de unedificio cubierto, sino de un lugar al aire libre, rodeado de gradas y asientos.
Otra motivo por el cual el lugar era de gran importancia en la actualidad y por lo tanto en el presente, era su aspecto mitológico. Se creía que en ese lugar había sido juzgado y ajusticiado al dios Ares, por la intervención de Halhirrotios, hijo de Poseidón, porque se creía había violado a la hija de Ares, y que había sido condenado a pasar sus días en dicha colina. También, la leyenda decía que en el lugar había sido juzgado Orestes, por el asesinato de su madre Clitemnestra.
Con ese nombre se conocía también la corte suprema compuesta por los patriarcas de la ciudad (“aeropaguitas”), autoridades supremas en asuntos políticos y religiosos. También tenía mucha influencia en asuntos de educación. Es natural que semejante cuerpo tuviera interés en Pablo y en su nueva enseñanza. Allí fue donde Pablo pronunció un discurso que no consistió en una apología personal, como algunos han supuesto, sino en una catequesis dirigida a un auditorio enteramente nuevo.
Cuando hablaba entre los judíos, tenía un punto de partida admitido por todos, que era la existencia del Dios de Israel, e incluso la aceptación de la Sagrada Escritura cuyos profetas anunciaban la venida de un futuro Mesías. Aquí, por el contrario,en Atenas tiene que partir de otro punto, que es posible que sea admitido por la mayoría de sus oyentes: que hay un Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”. Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre. Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos». Al oír las palabras «resurrección de los muertos», unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto». Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
A finales del cuarto siglo y principios de quinto comienza la vida "religiosa" en este lugar con una comunidad de clérigo. Entre el 450-58 se construye una iglesia y el monasterio. Hacia el 975-77 pasa a ser un monasterio benedictino y con el sentido de reforma de Lorena-Triers reconstruyen la iglesia y el monasterio. En 1111, se introduce la reforma de Hirsau, abadia en la Selva Negra ( Baden-Württemberg), que emana de la influencia de la abadía de Cluny. En 1127 la construcción de la Iglesia abacial y en 1148, con el Papa Eugenio III, se realiza el descubrimiento de los restos del apóstol Matías, y comienza el principio de la veneración de su sepulcro en este lugar. En 1211-1257, el abad Jacobo de Lorena, recibe el encargado de reformar los benedictinos de la provincia eclesiastica de Treveris, por orden del Papa Honorio III. Se construyen nuevos el claustro y parte del monasterio. De 1421 a 1439, el abad Juan Rode reformó las abadías benedictinas de las provincias eclesiásticas de Colonia y Tréveris y algunas de la diócesis de Mainz. En 1458, se produce la anexión a la Congregación de Bursfeld. En 1802, llega la disolución por el decreto dela secularización. En 1922 se produce la vuelta de la vida monástica con monjes benedictinos de Seckau en Austria con la ayuda de Maria Laach, Alemania. De 1941-1945, se produce la supresión de la abadía por el estado nacional-socialista. En 1945, regresa de nuevo la vida comunitaria.
La abadía de San Matías es un monasterio benedictino de origen románico. Es un lugar de peregrinaje desde el siglo XII, en que se descubrieron las reliquias del Apóstol San Matias, que aquí se encuentra enterrado.
Según la tradición, a continuación, los cristianos de Jerusalén lo sepultaron con honor y la emperatriz Santa Elena llevó las reliquias a Roma en el año 324 y son puestas en una urna de pórfido en el altar mayor de la Basílica de Santa María la Mayor de Roma. Una pequeña fue llevada a Padova, donde se encuentran en la iglesia de Santa Justina y otras fueron enviadas posteriormente a Trier, la ciudad más antigua de la actual Alemania.
Durante la restauración de la iglesia, las reliquias fueron descubiertas en el siglo XII y trasladadas a una abadía benedictina que tomó su nombre.
En la cripta estan enterrados los Primeros Obispos de Tréveris: San Valerio y San Eucario.
San Matias fue elegido por los Once como apóstol para ocupar el puesto de Judas, tal como atestigua el libro de los Hechos (Hch 1, 15-26). No sabemos mucho más acerca de su vida, ya que después de este relato Matías no vuelve a ser mencionado.
La tradición refiere que San Matías predicó el Evangelio en Etiopía. La literatura apócrifa (como por ejemplo los "Hechos de Andrés y Matías") refiere que Matías fue hecho prisionero por antropófagos, fue cegado, posteriormente curado y liberado por Andrés y finalmente murió decapitado. Por ello se le representa con diversos atributos: la espada, las piedras, la alabarda, la cruz y el hacha, siendo este último el más predominante.
Urna con los restos de san Matias
Por encargo de Santa Elena, sus reliquias fueron trasladadas a la ciudad de Tréveris (Trier) en Alemania. El Apóstol es patrono de esa ciudad, donde hay una basílica que lleva su nombre.
Sepulcro de San Matias, Treveris
Su fiesta se celebra el 14 de mayo, y fue elegida por estar cerca de Pentecostés, pues la elección del Apóstol se produjo después de la Asunción y antes de la venida del Espíritu Santo.
La basílica de San Clemente es el más extraordinario testimonio arqueológico relativo a la arquitectura estratificada sobre sitios preexistentes en el transcurso de los siglos, práctica bastante común en Roma.
Sección de los niveles de la basílica de San Clemente. Roma
La basílica ocupa un sitio arqueológico articulado en tres niveles: el primero es una Domus romana y algunos edificios públicos del siglo I, el segundo una basílica paleocristiana del siglo IV y el último, el visible hoy en superficie, la basílica de San Clemente que se remonta al siglo XII.
Durante el siglo II d.C., los terrenos sobre los que hoy se encuentra la iglesia estaban ocupados por una mansión romana, propiedad de Tito Flavio Clemente, uno de los primeros senadores romanos que se convirtieron al Cristianismo. La casa era utilizada para realizar reuniones secretas, ya que la religión cristiana estaba prohibida en aquella época.
Esta basílica debería visitarse al revés, o sea de abajo a arriba, desde la Domus romana. En esta son visibles varias habitaciones, un mitreo, o lugar donde se realizaba el culto a Mitra, (Dios solar de origen persa), que permanecería en uso para la realización de rituales de iniciación hasta finales del siglo III. Son visibles también una fuente de agua y divididos por un callejón a su vez interrumpido por los cimientos de la basílica, otros edificios públicos del siglo II y III.
Primer nivel. Mitreo y altar dedicado a Mitra.
El conjunto arqueológico fue descubierto a partir del 1857 gracias a las excavaciones de los padres Dominicos Irlandeses custodios todavía hoy de la iglesia.
Algunos años después se construyó una gran sala sobre la mansión que, tras el fin de la persecución cristiana en el año 313 d.C., pasaría a convertirse en una basílica bajo la bendición del Papa Siricio. La iglesia sufrió grandes daños durante los saqueos producidos en el año 1084 a manos de los normandos, por lo que quedó abandonada y sepultada cinco metros por debajo del nivel de las calles.
Segundo Nivel,. Basílica Paleocristiana
La basílica paleocristiana está muy bien conservada, es posible ver los antiquísimos frescos presentes en las tres naves, un sarcófago, el altar con la característica ancla que nos traslada a la leyenda del santo titular de la basílica, de hecho el martirio de San Clemente consistió en ser arrojado al mar muerto atado a un ancla.
La decisión de abandonar, y así pues enterrar, la que en su tiempo fue una famosa basílica se debe como hemos dicho, al grave daño ocurrido durante el saqueo de los Normandos de Roberto il Guiscardo en 1084, En el mismo terreno se llevó a cabo la construcción de una nueva iglesia bajo las órdenes del Papa Pascual II, que se vería finalizada en el año 1108 y es la misma que se conserva hasta la actualidad.
Al construir la basílica superior han sido englobadas las partes superiores de algunos frescos, de hecho algunas figuras aparecen sin cabeza, además las columnas originarias han sido reforzadas con pilastras de sostén eliminando el efecto de la columnata que divide la nave central de las laterales, típico de las basílicas paleocristianas.
A la basílica superior se accede desde la plaza que toma el nombre, un porche del siglo XII hace de arco de entrada al patio compuesto por un cuádruple pórtico de columnas jónicas, la fachada es del siglo XVII y está flanqueada por un pequeño campanario.
La basílica fue reconstruida en 1719 por Stefano Fontana, éste respetó la planta medieval limitando las intervenciones a la reconstrucción y decoraciones de los techos de las naves, en la bóveda de la nave central insertó un fresco obra de G. Chiari: "Gloria de S. Clemente" (1719)
Tercer Nivel. Basilica actual
Tres naves divididas por columnas jónicas, un bello pavimento cosmatesco, una Schola Cantorum casi en el centro de la iglesia, el cimborrio y el candelabro que se remontan al siglo XII por un momento son ensombrecidos por uno de los más antiguos mosaicos presentes en Roma.
El maravilloso mosaico representa "Cristo crucificado entre la virgen y San Juan evangelista", la representación está bastante articulada: desde un césped de acanto salen volutas que componen florituras por todo el área del cuenco absidal contorneando diversas figuras, en el césped se erige la cruz de la cual fluyen ríos paradisíacos en los que abrevan ciervos.
En el presbiterio se encuentran dos monumentos, a la derecha el del Card. Roverella, obra de G. Dalmata (1476) y a la izquierda el del Card. Venier di Isaia de Pisa (1479). A la izquierda de la entrada principal, cerrada con reja protectora, está la capilla de S. Caterina pintada al fresco por Masolino da Panicale entre el 1428 y el 1431. Dejamos este video de la RAI sobre la basílica para su disfrute y mejor entedimiento del lugar.
El Areópago ateniense, también conocido como “La Colina de Ares” (" Ares", deidad griega de la guerra, que corresponde al Marte romano). Se trata de un inmenso monte ubicado al oeste de la Acrópolis de Atenas, lugar dónde se reunía el Consejo de aquella época. Está situado a 115 metros de altura en una zona rocosa de Atenas, Grecia, y separado del Acrópolis por un arroyo. Era un lugar muy importantes para los antiguos habitantes de Atenas. No se trataba de unedificio cubierto, sino de un lugar al aire libre, rodeado de gradas y asientos.
Otra motivo por el cual el lugar era de gran importancia en la actualidad y por lo tanto en el presente, era su aspecto mitológico. Se creía que en ese lugar había sido juzgado y ajusticiado al dios Ares, por la intervención de Halhirrotios, hijo de Poseidón, porque se creía había violado a la hija de Ares, y que había sido condenado a pasar sus días en dicha colina. También, la leyenda decía que en el lugar había sido juzgado Orestes, por el asesinato de su madre Clitemnestra.
Con ese nombre se conocía también la corte suprema compuesta por los patriarcas de la ciudad (“aeropaguitas”), autoridades supremas en asuntos políticos y religiosos. También tenía mucha influencia en asuntos de educación. Es natural que semejante cuerpo tuviera interés en Pablo y en su nueva enseñanza. Allí fue donde Pablo pronunció un discurso que no consistió en una apología personal, como algunos han supuesto, sino en una catequesis dirigida a un auditorio enteramente nuevo.
Cuando hablaba entre los judíos, tenía un punto de partida admitido por todos, que era la existencia del Dios de Israel, e incluso la aceptación de la Sagrada Escritura cuyos profetas anunciaban la venida de un futuro Mesías. Aquí, por el contrario,en Atenas tiene que partir de otro punto, que es posible que sea admitido por la mayoría de sus oyentes: que hay un Dios que hizo el mundo y todo lo que contiene.
El Dios que ha hecho el mundo y todo lo que hay en él no habita en templos hechos por manos de hombre, porque es el Señor del cielo y de la tierra. Tampoco puede ser servido por manos humanas como si tuviera necesidad de algo, ya que él da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. Él hizo salir de un solo principio a todo el género humano para que habite sobre toda la tierra, y señaló de antemano a cada pueblo sus épocas y sus fronteras, para que ellos busquen a Dios, aunque sea a tientas, y puedan encontrarlo. Porque en realidad, él no está lejos de cada uno de nosotros. En efecto, en él vivimos, nos movemos y existimos, como muy bien lo dijeron algunos poetas de ustedes: “Nosotros somos también de su raza”. Y si nosotros somos de la raza de Dios, no debemos creer que la divinidad es semejante al oro, la plata o la piedra, trabajados por el arte y el genio del hombre. Pero ha llegado el momento en que Dios, pasando por alto el tiempo de la ignorancia, manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan. Porque él ha establecido un día para juzgar al universo con justicia, por medio de un Hombre que él ha destinado y acreditado delante de todos, haciéndolo resucitar de entre los muertos». Al oír las palabras «resurrección de los muertos», unos se burlaban y otros decían: «Otro día te oiremos hablar sobre esto». Así fue cómo Pablo se alejó de ellos. Sin embargo, algunos lo siguieron y abrazaron la fe. Entre ellos, estaban Dionisio el Areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos otros.
El santuario de Fátima, es sin lugar a dudas como un imán de muchos peregrinos que en busca de consuelo se dirigen a este santuario mariano en Portugal.
El Santuario de Fátima, localizado en la Cova da Iria, freguesía de Fátima (Portugal) es uno de los más importantes santuarios marianos del mundo. El santuario está situado a 11 km de la ciudad de Ourém, a 25 km de Leiria, 120 km de Lisboa, 180 km de Oporto y está aproximadamente a 300 metros encima del nivel del mar, en pleno macizo calcáreo de Extremadura.
El Santuario está compuesto principalmente por la Capilla de las Apariciones, Recinto de Oración, Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Casa de Retiro de Nuestra Señora del Carmen y Rectorado, Casa de Retiro de Nuestra Señora de los Dolores y Albergue para enfermos, Plaza Pío XII, Centro Pastoral Pablo VI y la nueva Iglesia de la Santísima Trinidad. La Azinheira Grande era la encina más grande de la Cova da Iria en 1917 y, por eso, también es parte de la historia de las apariciones. Junto a ella, esperaban los pastorcitos a que apareciera la Virgen María. La Cruz Alta tiene 27 m de altura.
Iglesia de la Trinidad y Cruz Alta
La historia comienza en 1916. En la Portugal rural del 1916 no es inusual el ver a los niños llevando a sus rebaños a pastorear. Esto es lo que los niños de la familia Marto y Santos, todos primos, hacían en estos días. Casi siempre eran Lucía Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta, los que con gusto tomaban esta responsabilidad agradecidos por el chance de estar al aire libre y de jugar mientras las ovejas pastoreaban en silencio. Ellos llevaban a pequeños grupos de ovejas a pastorear en parcelas pertenecientes a sus padres en diferentes partes de la sierra, el altiplano en el que se encontraba el pueblito de Fátima (donde la Iglesia parroquial se encontraba) y Aljustrel (donde vivían los niños). Dos miradores favoritos eran las colinas que miraban a Aljustrel, cerca de un campo llamado Loca do Cabeco (Lugar de la Cabeza) y la Cova da Iria (Enseñada de Irene) a un distancia de Fátima. En estos lugares ocurrieron las apariciones que cambiarían el curso de la vida de estos niños y de la historia del siglo XX.
Basílica del Rosario, interior
En la primavera de 1916 Lucía, Francisco y Jacinta tuvieron su primer encuentro con un mensajero celestial. Por relato escrito de la misma Lucía, convertida en monja carmelita, sabemos que el mensajero celestial, les dijo que no tuvieran miedo, que el era el ángel de la paz de Portugal. Esta aparición se repitió en dos ocasiones mas. En dichas apariciones el angel los invito a orar, a hacer sacrificios a Dios por la conversión de los pecadores, les advierte sobre futuros sufrimientos que les tocará padecer. En su ultima aparición el Ángel se presenta con la sagrada eucaristía, y les de la comunión.
Capilla de las apariciones, construida en el lugar donde
estaba la encina sobre la que se apareció la Stma. Virgen
Al siguiente año, casi ocho meses después de la última aparición del ángel, en 1917, año de muchos cambios en la historia de la humanidad, el día 13 de Mayo los niños, haciendo sus habituales quehaceres de pastoreo, son protagonistas de un nuevo hecho sobrenatural, sobre una encina, en la Cova de Iría, (Enseñada de Irene), se les presenta una hermosa Señora vestida de blanco, envuelta en luz, la Señora, la Santísima Virgen María. Dichas apariciones se repitieron en seis ocasiones en ese año, el trece de cada mes de mayo a octubre, el 13 de octubre, la señora se presenta como La Reina Del Santo Rosario, Nuestra Señora del Rosario, ese día se produjeron hechos prodigiosos como movimientos inusuales del sol, vistos por miles de espectadores, incrédulos unos, creyentes otros. El mensaje principal de la Virgen es la oración por los pecadores, insiste en el rezo del rosario, pide mas penitencia, y advierte sobre futuros males que aquejaran a la humanidad en el futuro así como los sufrimientos futuros del Santo Papa.
La abadía de Cluny situada en Borgoña, Francia fue fundada el 2 de septiembre del año 909 por Guillermo I de Aquitania, instaló allí al abad Bernón de Baume, y puso la abadía bajo la autoridad inmediata del Papa Sergio III. La abadía y su constelación de dependencias se convirtieron pronto en el ejemplo del tipo de vida religioso del siglo XI perdurando hasta su desaparición ya que fue destruida en su mayor parte por una turba de revolucionarios en 1790.
El monasterio se expandió en torno al claustro, espacio cuadrado abierto con jardín central y una galería abierta que facilita el acceso a las estancias. Creándose así los diferentes Cluny I- II- III
San Isidoro vivió en el sur de la Hispania antigua. Pasados los siglos, el rey Fernando I de Castilla, aprovechando la debilidad política que sucedió a la disolución del califato de Córdoba, consiguió hacia el 1063 el traslado de las reliquias del santo a su capital leonesa. Por esto motivo, aunque san Isidoro tenga por apellido la ciudad de Sevilla, su último descanso ha quedado ligado a la ciudad de León.
A tal efecto, el rey Fernando y su esposa Sancha, habilitaron un templo en el monasterio de San Pelayo, en el cual residían cuando se encontraban en dicha ciudad. Y lo hicieron en el nuevo estilo constructivo que comenzaba a invadir los reinos cristianos del norte de España: el románico europeo.
Así nació la que hoy conocemos como Basílica de San Isidoro, uno de los conjuntos más interesantes del románico europeo, con valiosa arquitectura, escultura, pintura, orfebrería y bilbioteca románicas.
Pero, sin duda alguna, lo más valioso de la Basílica es la urna que contiene las reliquias del santo Isidoro, el maestra de Hispania, el santo que supo unificar en torno a la fe católica los restos del naufragio hispano del Imperio romano, haciendo brillar durante más de un siglo la luz de una civilización que se resistía a extinguirse.
Es característico de este lugar el hecho de mantener, desde tiempos inmemoriales, la adoración perpetua del Santísimo Sacramento.
La Basílica está atendida por un Cabildo de canónigos; antaño se regían por la Regla de San Agustín. Hoy, sin sacerdotes seculares, que atienden con esmero la cuidada liturgia de este lugar sagrado.
Anastasis (Aναστασις) es una palabra griega para la Resurrección de Cristo. A la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén también se la conoce como la Basílica de la Resurrección (Griego: Ναός της Αναστάσεως, Naós tis Anastáseos; Georgiano: Agdgomis Tadzari; Armenio: Surp Harutyun) o de la Anástasis (en griego, 'Resurrección').
El sepulcro es el centro principal de la basílica pero desde ayer y por siempre es mejor mirar no a la materialidad sino a lo espiritual y lo que ellos significa. la Iglesia oriental ha conservado ese significado pleno del lugar, no como el sitio de la muerte, nada desechable sino admirable y sobrecogedor del alma ante ante su creador, por quien éste muere, sino el sentido sublime, e incomprensible, que solo la fe suple las carencias de su comprobación.
Que Cristo fue depositado sobre esa piedra es claro debido a la evidencia, que Cristo resucito desde esa piedra es creíble por el testimonio y la escucha. Un testimonio que viene de quien vieron el sepulcro vació y de quienes lo vieron después de resucitado. Una escucha que nos entronca a todos con ese momento, todos somos, por medio de esa atenta escucha, como Pedro y Juan aquienes se anuncia que el sepulcro está vació y que Cristo ha resucitado. Así pues nuestra fe, desde la escucha cobra un sentido de obligatoria trasmisión y traspaso de una generación a otra. ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!, alegrémonos y gocémonos porque en ese sepulcro vació esta la muerte derrotada y la vida regalada para siempre en quien es el Señor de la existencia.
La actual Basílica de San Pedroen Roma fue consagrada por el Papa Urbano VIII el 18 de noviembre de 1626, aniversario de la consagración de la Basílica antigua.
La construcción de este grandioso templo duró 170 años, bajo la dirección de 20 Sumos Pontífices. Está construida en la colina llamada Vaticano, sobre la tumba de San Pedro. Allí en el Vaticano fue martirizado San Pedro (crucificándolo cabeza abajo) y ahí mismo fue sepultado. Según la tradición, el martirio de San Pedro tuvo lugar en los jardines de Nerón en el Vaticano, donde se construyó el Circo de Calígula y se afirma que fue sepultado cerca de ahí.
Sobre su sepulcro hizo construir el emperador Constantino una Basílica, en el año 323, y esa magnífica iglesia permaneció sin cambios durante dos siglos. Junto a ella en la colina llamada Vaticano fueron construyéndose varios edificios que pertenecían a los Sumos Pontífices. Durante siglos fueron hermoseando cada vez más la Basílica.
Cuando los Sumos Pontífices volvieron del destierro de Avignon el Papa empezó a vivir en el Vaticano, junto a la Basílica de San Pedro (hasta entonces los Pontífices habían vivido en el Palacio, junto a la Basílica de Letrán) y desde entonces la Basílica de San Pedro ha sido siempre el templo más famoso del mundo.En 1506, el Papa Julio II inauguró la nueva Basílica proyectada por Bramante.
La Basílica de San Pedro mide 212 metros de largo, 140 de ancho, y 133 metros de altura en su cúpula. Ocupa 15,000 metros cuadrados. No hay otro templo en el mundo que le iguale en extensión.
Su construcción la empezó el Papa Nicolás V en 1454, y la terminó y consagró el Papa Urbano VIII en 1626 (170 años construyéndola). Trabajaron en ella los más famosos artistas como Bramante, Rafael, Miguel Angel y Bernini. Su hermosura es impresionante.
Hoy recordamos también la consagración de la Basílica de San Pablo, que está al otro lado de Roma, a 11 kilómetros de San Pedro, cerca está el lugar del martirio llamado Aquae Salviae, hoy, "Tre fontane", porque la tradición cuenta que allí le fue cortada la cabeza a San Pablo y que al cortársela cayó al suelo y dio tres golpes y en cada golpe salió una fuente de agua (y allí están las tales tres fontantas).
El cadáver fue sepultado a tres kilómetros de ahí, en la propiedad de una dama llamada Lucina. La Basílica de San Pablo extramurosesta situada en la via Ostiense, lugar del sepulcro del apóstol de los gentiles. La antigua basílica fue construida el Papa San León Magno y el emperador Teodosio, pero en 1823 fue destruida por un incendio, y entonces, con limosnas que los católicos enviaron desde todos los países del mundo se construyó la nueva, sobre el modelo de la antigua, pero más grande y más hermosa, la cual fue consagrada por el Papa Pío IX el 10 de diciembre de 1854, pero la fecha de su conmemoración se celebra en este día, como lo hace notar el Martirologio. En los trabajos de reconstrucción y tras diferentes excavaciones se encontró un sepulcro sumamente antiguo (de antes del siglo IV) con esta inscripción: "A San Pablo, Apóstol y Mártir".
Los Evangelios nos hablan de dos mujeres que estuvieron unidas a Jesús con vínculos de profunda amistad. Por una parte está María de Betania, hermana de Lázaro, lugar próximo a Jerusalén en el que Jesús pasó alguna temporada, según la narración del Evangelio según san Juan. Y, por otra parte, está María Magdalena, una pecadora de la que Jesús habría expulsado siete demonios, al decir del evangelista san Lucas, que presenció la crucifixón y a quien se apareció el Señor en primer lugar después de resucitado. La confusión se agranda cuando nos referimos a la unción de los pies de Jesús, que una vez se atribuya a la hermana de Lázaro, y otra vez a la pecadora, según los distintos relatos evangélicos.
Lo que es claro es que la Magdalena fue la primera persona a la que se apareció el Señor después de su Resurrección. Su testimonio, con ser tan directo y lleno de amor según la narración de san Juan, debió gozar de escasa credibilidad entre los apóstoles, que salieron corriendo al sepulcro para verificar lo que les estaban contando las mujeres.
La tradición más antigua ligada a María Magdalena la vincula a María, la madre de Jesús. Ambas habrían ido junto al apóstol san Juan a Éfeso, donde habría muerto, y cuyas reliquias se habrían trasladado de allí a Constantinopla. Así lo atestiguo san Gregorio de Tours en el siglo V, sin mencionar para nada su posible presencia en la Galia.
Sin embargo, una tradición medieval habló del viaje en barca por el Mediterráneo de María Magdalena, Marta, su hermano Lázaro y Maximino, uno de los setenta y dos discípulos, así como algunos compañeros, huyendo de las persecuciones en Tierra Santa. Habrían desembarcado en el lugar llamado Saintes Maries de la Mer, cerca de Arlés. Posteriormente, María Magdalena habría viajado hasta Marsella, desde donde emprendió, supuestamente, la evangelización de Provenza, para después retirarse a una cueva -La Sainte-Baume- en las cercanías de Marsella, donde habría llevado una vida de penitencia durante 30 años. Según esta leyenda, cuando llegó la hora de su muerte fue llevada por los ángeles a Aix-en-Provence, al oratorio de San Maximino, donde recibió el viático. Su cuerpo fue sepultado en un oratorio construido por Maximino en Villa Lata, conocido desde entonces como St. Maximin. Posteriormente, sus reliquias se habrían traslado Ródano arriba hasta el corazón de la Galia.
Esta leyenda justificó de la "aparición" de sus reliquias en Francia, y la edificación sobre sus supuestas tumbas de grandes templos que se convertirían en célebres lugares de peregrinación. Uno de ellos es la Abadía y hoy Basílica de Santa María Magdalena en Vezelay. Vinculada a Cluny, alcanzó pronto gran notoriedad, especialmente durante el siglo XII. Sin embargo, su decadencia también fue rápida. De hecho, la comunidad fue secularizada en 1537 y sustituida por un cabildo de canónigos. La Revolución también produjo fuertes estragos en el edificio. En la actualidad, la Fraternidad Monástica de Jerusalén procura dar vida al que antaño fuera importante centro de peregrinación de la Cristiandad medieval.
La Basílica de Santa María Magdalena de Vezelay es uno de los templos más bellos de la época románica, de planta basilical y deambulatorio. Siempre ha sido ponderada su bellísima luminosidad y sus grandes proporciones. Aunque sea de escasa credibilidad la leyenda del viaje de María Magdalena, lo cierto es que este lugar santo nos habla de la importancia que tuvo durante la era dorada del monacato cluniacense la figura de esta mujer, llamada Apostola Apostolorum, es decir, la apóstol de los apóstoles, pues fue ella quien, por primera vez, proclamó el mensaje de la Resurrección.
La Solemnidad del Corpus nos invita hoy a la adoración del misterio de la Eucaristía, la presencia real de Jesucristo entre nosotros, bajo las especies de pan y de vino. Nuestros ojos ven pan y vino, pero nuestra fe confiesa que detrás de esa realidad, se encuentra misteriosamente el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Esta confianza no es fácil de mantener, y la duda o la desconfianza acechan, especialmente a quienes más trato debieran tener con tal misterio. Es el caso de un monje benedictino del siglo XIV: estaba celebrando la Eucaristía en un pobre monasterio, situado en un inhóspito puerto de montaña. Hacía frío, no había nadie en la Iglesia (era absolutamente normal celebrar una misa sin pueblo), y la tentación de la duda acechó al monje sacerdote, cuando vio que llegaba en medio de la helada ventisca un campesino, Juan Santín, para asistir al Santo Sacrificio.
El monje lo despreció en su corazón: ¿para ver pan y vino viene este necio? Pero, para su confusión, el pan y el vino que tenía entre sus manos se convirtió en carne y sangre verdaderos. Así premió el Señor la fe sencilla del que se molestó para asistir a la Eucaristía, y confundió la impía duda del monje.
El lugar se llama El Cebreiro. Está sobre el puerto, a través del cual cruzan los peregrinos que van a Santiago las montañas de Galicia. El monasterio benedictino desapareció con las tormentas ideológicas del siglo XIX, pero el recuerdo del Milagro perdura, pues los Reyes Católicos, durante su peregrinación, dejaron allí un relicario para custodiar el cáliz y la patena del milagro.
El santuario de Fátima, es sin lugar a dudas como un imán de muchos peregrinos que en busca de consuelo se dirigen a este santuario mariano en Portugal.
El Santuario de Fátima, localizado en la Cova da Iria, freguesía de Fátima (Portugal) es uno de los más importantes santuarios marianos del mundo. El santuario está situado a 11 km de la ciudad de Ourém, a 25 km de Leiria, 120 km de Lisboa, 180 km de Oporto y está aproximadamente a 300 metros encima del nivel del mar, en pleno macizo calcáreo de Extremadura.
El Santuario está compuesto principalmente por la Capilla de las Apariciones, Recinto de Oración, Basílica de Nuestra Señora del Rosario, Casa de Retiro de Nuestra Señora del Carmen y Rectorado, Casa de Retiro de Nuestra Señora de los Dolores y Albergue para enfermos, Plaza Pío XII, Centro Pastoral Pablo VI y la nueva Iglesia de la Santísima Trinidad. La Azinheira Grande era la encina más grande de la Cova da Iria en 1917 y, por eso, también es parte de la historia de las apariciones. Junto a ella, esperaban los pastorcitos a que apareciera la Virgen María. La Cruz Alta tiene 27 m de altura.
Iglesia de la Trinidad y Cruz Alta
La historia comienza en 1916. En la Portugal rural del 1916 no es inusual el ver a los niños llevando a sus rebaños a pastorear. Esto es lo que los niños de la familia Marto y Santos, todos primos, hacían en estos días. Casi siempre eran Lucía Santos, Francisco Marto y su hermana Jacinta, los que con gusto tomaban esta responsabilidad agradecidos por el chance de estar al aire libre y de jugar mientras las ovejas pastoreaban en silencio. Ellos llevaban a pequeños grupos de ovejas a pastorear en parcelas pertenecientes a sus padres en diferentes partes de la sierra, el altiplano en el que se encontraba el pueblito de Fátima (donde la Iglesia parroquial se encontraba) y Aljustrel (donde vivían los niños). Dos miradores favoritos eran las colinas que miraban a Aljustrel, cerca de un campo llamado Loca do Cabeco (Lugar de la Cabeza) y la Cova da Iria (Enseñada de Irene) a un distancia de Fátima. En estos lugares ocurrieron las apariciones que cambiarían el curso de la vida de estos niños y de la historia del siglo XX.
Basílica del Rosario, interior
En la primavera de 1916 Lucía, Francisco y Jacinta tuvieron su primer encuentro con un mensajero celestial. Por relato escrito de la misma Lucía, convertida en monja carmelita, sabemos que el mensajero celestial, les dijo que no tuvieran miedo, que el era el ángel de la paz de Portugal. Esta aparición se repitió en dos ocasiones mas. En dichas apariciones el angel los invito a orar, a hacer sacrificios a Dios por la conversión de los pecadores, les advierte sobre futuros sufrimientos que les tocará padecer. En su ultima aparición el Ángel se presenta con la sagrada eucaristía, y les de la comunión.
Capilla de las apariciones, construida en el lugar donde
estaba la encina sobre la que se apareció la Stma. Virgen
Al siguiente año, casi ocho meses después de la última aparición del ángel, en 1917, año de muchos cambios en la historia de la humanidad, el día 13 de Mayo los niños, haciendo sus habituales quehaceres de pastoreo, son protagonistas de un nuevo hecho sobrenatural, sobre una encina, en la Cova de Iría, (Enseñada de Irene), se les presenta una hermosa Señora vestida de blanco, envuelta en luz, la Señora, la Santísima Virgen María. Dichas apariciones se repitieron en seis ocasiones en ese año, el trece de cada mes de mayo a octubre, el 13 de octubre, la señora se presenta como La Reina Del Santo Rosario, Nuestra Señora del Rosario, ese día se produjeron hechos prodigiosos como movimientos inusuales del sol, vistos por miles de espectadores, incrédulos unos, creyentes otros. El mensaje principal de la Virgen es la oración por los pecadores, insiste en el rezo del rosario, pide mas penitencia, y advierte sobre futuros males que aquejaran a la humanidad en el futuro así como los sufrimientos futuros del Santo Papa.
La basílica de San Clemente es el más extraordinario testimonio arqueológico relativo a la arquitectura estratificada sobre sitios preexistentes en el transcurso de los siglos, práctica bastante común en Roma.
Sección de los niveles de la basílica de San Clemente. Roma
La basílica ocupa un sitio arqueológico articulado en tres niveles: el primero es una Domus romana y algunos edificios públicos del siglo I, el segundo una basílica paleocristiana del siglo IV y el último, el visible hoy en superficie, la basílica de San Clemente que se remonta al siglo XII.
Durante el siglo II d.C., los terrenos sobre los que hoy se encuentra la iglesia estaban ocupados por una mansión romana, propiedad de Tito Flavio Clemente, uno de los primeros senadores romanos que se convirtieron al Cristianismo. La casa era utilizada para realizar reuniones secretas, ya que la religión cristiana estaba prohibida en aquella época.
Esta basílica debería visitarse al revés, o sea de abajo a arriba, desde la Domus romana. En esta son visibles varias habitaciones, un mitreo, o lugar donde se realizaba el culto a Mitra, (Dios solar de origen persa), que permanecería en uso para la realización de rituales de iniciación hasta finales del siglo III. Son visibles también una fuente de agua y divididos por un callejón a su vez interrumpido por los cimientos de la basílica, otros edificios públicos del siglo II y III.
Primer nivel. Mitreo y altar dedicado a Mitra.
El conjunto arqueológico fue descubierto a partir del 1857 gracias a las excavaciones de los padres Dominicos Irlandeses custodios todavía hoy de la iglesia.
Algunos años después se construyó una gran sala sobre la mansión que, tras el fin de la persecución cristiana en el año 313 d.C., pasaría a convertirse en una basílica bajo la bendición del Papa Siricio. La iglesia sufrió grandes daños durante los saqueos producidos en el año 1084 a manos de los normandos, por lo que quedó abandonada y sepultada cinco metros por debajo del nivel de las calles.
Segundo Nivel,. Basílica Paleocristiana
La basílica paleocristiana está muy bien conservada, es posible ver los antiquísimos frescos presentes en las tres naves, un sarcófago, el altar con la característica ancla que nos traslada a la leyenda del santo titular de la basílica, de hecho el martirio de San Clemente consistió en ser arrojado al mar muerto atado a un ancla.
La decisión de abandonar, y así pues enterrar, la que en su tiempo fue una famosa basílica se debe como hemos dicho, al grave daño ocurrido durante el saqueo de los Normandos de Roberto il Guiscardo en 1084, En el mismo terreno se llevó a cabo la construcción de una nueva iglesia bajo las órdenes del Papa Pascual II, que se vería finalizada en el año 1108 y es la misma que se conserva hasta la actualidad.
Al construir la basílica superior han sido englobadas las partes superiores de algunos frescos, de hecho algunas figuras aparecen sin cabeza, además las columnas originarias han sido reforzadas con pilastras de sostén eliminando el efecto de la columnata que divide la nave central de las laterales, típico de las basílicas paleocristianas.
A la basílica superior se accede desde la plaza que toma el nombre, un porche del siglo XII hace de arco de entrada al patio compuesto por un cuádruple pórtico de columnas jónicas, la fachada es del siglo XVII y está flanqueada por un pequeño campanario.
La basílica fue reconstruida en 1719 por Stefano Fontana, éste respetó la planta medieval limitando las intervenciones a la reconstrucción y decoraciones de los techos de las naves, en la bóveda de la nave central insertó un fresco obra de G. Chiari: "Gloria de S. Clemente" (1719)
Tercer Nivel. Basilica actual
Tres naves divididas por columnas jónicas, un bello pavimento cosmatesco, una Schola Cantorum casi en el centro de la iglesia, el cimborrio y el candelabro que se remontan al siglo XII por un momento son ensombrecidos por uno de los más antiguos mosaicos presentes en Roma.
El maravilloso mosaico representa "Cristo crucificado entre la virgen y San Juan evangelista", la representación está bastante articulada: desde un césped de acanto salen volutas que componen florituras por todo el área del cuenco absidal contorneando diversas figuras, en el césped se erige la cruz de la cual fluyen ríos paradisíacos en los que abrevan ciervos.
En el presbiterio se encuentran dos monumentos, a la derecha el del Card. Roverella, obra de G. Dalmata (1476) y a la izquierda el del Card. Venier di Isaia de Pisa (1479). A la izquierda de la entrada principal, cerrada con reja protectora, está la capilla de S. Caterina pintada al fresco por Masolino da Panicale entre el 1428 y el 1431.
Dejamos este video de la RAI sobre la basílica para su disfrute y mejor entedimiento del lugar.