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viernes, 1 de febrero de 2019

Altar mayor de la Colegiata de Santa María del Manzano de Castrojeriz


La Villa de Castrojeriz posee una Colegiata en la que fue venerada Santa María, bajo la advocación de la Virgen del Manzano. Estuvo bajo la protección de los Marqueses de Castrojeriz, logrando acumular un rico patrimonio artístico.


El altar mayor está presidido por un retablo barroco, en el que se muestran cinco lienzos que representan los misterios gozosos de la Encarnación y Nacimiento del Señor. El central fue pintado por Rafael Mengs, con una hermosa imagen de la Anunciación del Ángel a María.


Esta capilla mayor de la Colegiata está erigida sobre la cripta en la que fueron enterrados los distintos marqueses de Castrojeriz. Dos grupos escultóricos representan a dos generaciones de estos nobles.


jueves, 17 de enero de 2019

San Antón de Castrojeriz

Ventanal de San Antón de Castrojeriz con la Tau de los Antonianos

Una de las sorpresas con la se encuentran que los peregrinos que se dirigen a Santiago, es el arco que cubre el Camino, en las ruinas del Monasterio de San Antón de Castrojeriz (diócesis de Burgos). ¿Qué Orden religiosa era ésta, extinguida en vísperas de la Revolución Francesa?


Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando a san Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser su emblema.


Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.

La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, enfermedades venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de san Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.


El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.

Uno de los Monasterios de esta Orden era el de Castrojeriz situado a las afueras sobre lo que fue anteriormente el palacio y la huerta del rey Pedro I de Castilla. Cuidaban de los peregrinos y de los enfermos que llegaban haciendo el Camino de Santiago.

Este monasterio estuvo bajo la protección real, por eso hay escudos reales en la portada de la iglesia y en las claves de las bóvedas. Lo fundó Alfonso VII en el siglo XII (año 1146). Las ruinas actuales son del siglo XIV. El hospital tuvo mucha importancia, pues fue la sede de la Encomienda General de la Orden de San Antonio en los distintos reinos de la Corona de Castilla y Portugal, con más de veinte encomiendas dependientes (casas-monasterios-hospitales). Eran famosas las ceremonias que hacían los monjes antonianos para bendecir diversos objetos, a las que acudían muchos fieles.

miércoles, 16 de enero de 2019

Cantiga 242. La Virgen del Manzano de Castrojeriz

Nuestra Señora del Manzano
Colegiata de Castrojeriz

En la Colegiata de Castrojeriz es venerada desde la Edad Media la milagrosa imagen de Nuestra Señora del Manzano. A ella dedicó el rey Alfonso X su Cantiga 242, en la que nos narra un milagro en favor de un cantero que trabaja en la construcción del edificio.


O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
E d' ela fazer aquesto á gran poder, a la fe, 
ca Deus lle deu tal vertude que sobre natura é; 
e poren, macar nos ceos ela con seu Fillo sé, 
mui tost' acá nos acorre sa vertud' e seu poder.

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
E dest' un muy gran miragre vos quer' [eu] ora contar 
que en Castroxeriz fezo esta Reynna sen par 
por un bon ome pedreiro, que cada dia lavrar 
ya ena sa ygreja, que non quis leixar morrer.

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer.

Este era mui bon maestre de pedra põer con cal, 
e mais d' outra ren fiava na Virgen esperital; 
e porende cada dia vya y seu jornal 
lavrar encima da obra. E ouve d' acaecer

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
Un dia en que lavrava no mais alto logar y 
da obr', e anbo-los pees lle faliron e assi 
coidou caer, e a Virgen chamou, per com' aprendi, 
os dedos en ha pedra deitou; e fez-lo ter

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
A Virgen Santa Maria. Enas unllas atan ben 
o teve, macar gross' era, que sol non caeu per ren; 
e assi chamand' estava a Sennor que nos manten, 
dependorado das unllas e colgado por caer.

 O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
E estev' assi gran peça do dia, com' apres' ei, 
que acorrudo das gentes non foi, segund' eu achei; 
mas acorreu-lle a Virgen, a Madre do alto Rey, 
ata que vo a gente e o fez en decender.

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer. 
  
Todos quantos esto viron loaron de coraçon 
a Virgen Santa Maria, e aquel pedreyr' enton 
ant' o seu altar levaron, chorando con devoçon, 
e fezeron o miragre per essa terra saber.

O que no coraçon d' ome é mui cruu de creer, 
pode-o Santa Maria mui de ligeiro fazer.

lunes, 14 de enero de 2019

Monasterio de la Inmaculada Concepción de Castrojeriz


Castrojeriz es una de esos lugares de la geografía castellana en los que hoy cuesta imaginarse un glorioso pasado. Pero no sólo una prosperidad material que dio lugar a unos monumentos sorprendentes, sino también a un florecimiento espiritual, que nos ha legado instituciones y rincones impregnados del mejor aroma cristiano.


Uno de ellos es el Monasterio de las Clarisas, bajo la advocación de la Inmaculada Concepción. Situado a las afueras del pueblo, se accede a él a través de un portón que da paso a un amplio atrio, en el que se yergue la iglesia y un costado de las edificaciones conventuales.


El templo es de una nave, con trazas góticas, a los pies del cual se encuentra la sencilla sillería desde la cual eleva sus plegarias la comunidad de hermanas clarisas.

domingo, 18 de enero de 2015

Refugio de Peregrinos en San Antón de Castrojeriz

Interesante entrevista a Ovidio Campo, fudnador del Refugio de Peregrinos que ha devuelto el sentido hospitalario a las ruinas de San Antón, donde durante tantos siglos fueron acogidos los peregrinos en su Camino hacia Santiago.

sábado, 17 de enero de 2015

San Antón de Castrojeriz

Ventanal de San Antón de Castrojeriz con la Tau de los Antonianos

Una de las sorpresas con la se encuentran que los peregrinos que se dirigen a Santiago, es el arco que cubre el Camino, en las ruinas del Monasterio de San Antón de Castrojeriz (diócesis de Burgos). ¿Qué Orden religiosa era ésta, extinguida en vísperas de la Revolución Francesa?


Se afirma que Antonio vivió hasta los 105 años, y que dio orden de que sus restos reposasen a su muerte en una tumba anónima. Sin embargo, alrededor de 561 sus reliquias fueron llevadas a Alejandría, donde fueron veneradas hasta alrededor del siglo XII, cuando fueron trasladadas a Constantinopla. La Orden de los Caballeros del Hospital de San Antonio, conocidos como Hospitalarios, fundada por esas fechas, se puso bajo su advocación. La iconografía lo refleja, representando a san Antonio con el hábito negro de los Hospitalarios y la tau o la cruz egipcia que vino a ser su emblema.


Tras la caída de Constantinopla, las reliquias de Antonio fueron llevadas a la provincia francesa del Delfinado, a una abadía que años después se hizo célebre bajo el nombre de Saint-Antoine-en-Viennois. La devoción por este santo llegó también a tierras valencianas, difundida por el obispo de Tortosa a principios del siglo XIV.

La orden de los antonianos se ha especializado desde el principio en la atención y cuidado de enfermos con dolencias contagiosas: peste, lepra, sarna, enfermedades venéreas y sobre todo el ergotismo, llamado también fuego de san Antón o fuego sacro o culebrilla. Se establecieron en varios puntos del Camino de Santiago, a las afueras de las ciudades, donde atendían a los peregrinos afectados.


El hábito de la orden es una túnica de sayal con capuchón y llevan siempre una cruz en forma de tau, como la de los templarios. Durante la Edad Media además tenían la costumbre de dejar sus cerdos sueltos por las calles para que la gente les alimentara. Su carne se destinaba a los hospitales o se vendía para recaudar dinero para la atención de los enfermos.

Uno de los Monasterios de esta Orden era el de Castrojeriz situado a las afueras sobre lo que fue anteriormente el palacio y la huerta del rey Pedro I de Castilla. Cuidaban de los peregrinos y de los enfermos que llegaban haciendo el Camino de Santiago.

Este monasterio estuvo bajo la protección real, por eso hay escudos reales en la portada de la iglesia y en las claves de las bóvedas. Lo fundó Alfonso VII en el siglo XII (año 1146). Las ruinas actuales son del siglo XIV. El hospital tuvo mucha importancia, pues fue la sede de la Encomienda General de la Orden de San Antonio en los distintos reinos de la Corona de Castilla y Portugal, con más de veinte encomiendas dependientes (casas-monasterios-hospitales). Eran famosas las ceremonias que hacían los monjes antonianos para bendecir diversos objetos, a las que acudían muchos fieles.

domingo, 11 de agosto de 2013

Santa Clara de Castrojeriz

El día 11 de agosto recuerda la Iglesia a santa Clara de Asís, la joven que quedó impresionado por el testimonio de san Francisco, y consagró su vida a la virginidad, a la santa pobreza, y al amor a Cristo es la soledad del monasterio.

Uno de los monasterios que se fundó de la nueva orden fue el de Castrojeriz, en la diócesis de Burgos, junto al Camino de Santiago en el antiquísimo pueblo de Castrojeriz. Se trata de un lugar entrañable, por el calor humano y espiritual de las hermanas. Muchos peregrinos recorren a pie el kilómetro que lo separa del pueblo, para asistir por las tardes al rezo de las vísperas en su iglesia gótica, ornamentada durante el Barroco.

Que el Señor las bendiga y las guarde en su paz, por la intercesión de santa Clara.