domingo, 21 de julio de 2013

San Lorenzo de Brindisi y el Monasterio de La Anunciada


El Martirologio romano anuncia hoy la memoria de San Lorenzo de Brindis: Presbítero y doctor de la Iglesia, de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, predicador incansable por varias naciones de Europa, que de carácter sencillo y humilde, cumplió fielmente todas las misiones que se le encomendaron, como la defensa de la Iglesia ante los turcos que intentaban dominar Europa, la reconciliación de príncipes enfrentados y el gobierno de su Orden religiosa. Murió en Lisboa, en Portugal, el veintidós de julio de 1619.

Panteón de los Marqueses de Villafranca. La Anunciada

Los marqueses de Villafranca, poderosa familia del Reino, consiguió que sus reliquias, embalsamadas en Lisboa, lugar de su fallecimiento, fueran trasladadas al Monasterio La Anunciada, en su señorío de Villafranca del Bierzo, donde se han custodiado y venerado desde entonces.

Retablo de la Iglesia de La Anunciada

El papa Benedicto XVI le dedicó su catequesis del 23 de marzo de 2011. Ninguna palabra como la suya para glosar la figura del santo:

Tumba de San Lorenzo de Brindisi. La Anunciada

Queridos hermanos y hermanas,

recuerdo aún con alegría la acogida festiva que se me reservó en 2008 en Brindisi, la ciudad que en 1559 vio nacer a un insigne doctor de la Iglesia, san Lorenzo de Brindisi, nombre que Giulio Cesare Rossi asumió al entrar en la Orden de los Capuchinos. Desde la infancia fue atraído por la familia de san Francisco de Asís. De hecho, huérfano de padre a los siete años, fue confiado por la madre a los cuidados de los frailes Conventuales de su ciudad. Algunos años después, sin embargo, se trasladó con su madre a Venecia, y precisamente en el Véneto conoció a los Capuchinos, que en aquella época se habían puesto generosamente al servicio de toda la Iglesia, para incrementar la gran reforma espiritual promovida por el Concilio de Trento. En 1575 Lorenzo, con la profesión religiosa, se convirtió en fraile capuchino, y en 1582 fue ordenado sacerdote. Ya durante los estudios eclesiásticos mostró las eminentes cualidades intelectuales de las que había sido dotado. Aprendió fácilmente las lenguas antiguas, entre ellas el griego, el hebreo y el sirio, y las modernas como el francés y el alemán, que se unían al conocimiento de la lengua italiana y al de la latina, que en esa época se hablaba con fluidez entre los eclesiásticos y los hombres de cultura.

Gracias al dominio de muchos idiomas, Lorenzo pudo llevar a cabo un intenso apostolado hacia diversas categorías de personas. Predicador eficaz, conocía de modo profundo no sólo la Biblia, sino también la literatura rabínica, que los propios Rabinos se quedaban asombrados y admirados, manifestándole estima y respeto. Teólogo versado en la Sagrada Escritura y en los Padres de la Iglesia, era capaz de ilustrar de modo ejemplar la doctrina católica también a los cristianos que, sobre todo en Alemania, se habían adherido a la Reforma. Con su exposición clara y tranquila, mostraba el fundamento bíblico y patrístico de todos los artículos de fe puestos en discusión por Martín Lutero. Entre estos, la primacía de san Pedro y de sus sucesores, el origen divino del Episcopado, la justificación como transformación interior del hombre, la necesidad de las obras buenas para la salvación. El éxito que gozó Lorenzo nos ayuda a comprender que también hoy, llevando hacia adelante el diálogo ecuménico con tanta esperanza y la confrontación con las Sagradas Escrituras, leídas según la Tradición de la Iglesia, constituyen un elemento irrenunciable y de fundamental importancia, como he querido recordar en la Exhortación Apostólica Verbum Domini (n.46).


También los fieles más sencillos, no dotados de gran cultura, se beneficiaron de las palabras convincentes de Lorenzo, que se dirigía a la gente humilde para exhortar a todos a la coherencia de la propia vida con la fe profesada. Esto fue un gran mérito de los Capuchinos y de otras órdenes religiosas, que en los siglos XVI y XVII, contribuyeron a la renovación de la vida cristiana penetrando en profundidad en la sociedad con su testimonio de vida y sus enseñanzas. También hoy, la nueva evangelización necesita apóstoles bien preparados, con celo y valientes, para que la luz y la belleza del Evangelio prevalezcan sobre las tendencias culturales del relativismo ético y de la indiferencia religiosa, y transformen los distintos modos de pensar y de actuar en un auténtico humanismo cristiano. Es sorprendente que san Lorenzo de Brindisi pudiera desarrollar ininterrumpidamente esta actividad de apreciado e infatigable predicador en muchas ciudades de Italia y en distintos países, no obstante realizara encargos importantes y de gran responsabilidad. Dentro de la Orden de los Capuchinos, de hecho, fue profesor de teología, maestro de novicios, muchas veces ministro provincial y consejero general y, finalmente ministro general del 1602 al 1605.

En medio de tantos trabajos, Lorenzo cultivó una vida espiritual de fervor excepcional, dedicando mucho tiempo a la oración y de modo especial a la celebración de la Santa Misa, que a menudo conllevaba horas, entendiendo y conmoviéndose con el memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

sábado, 20 de julio de 2013

Rávena. San Apolinar in Classe


Para este día anuncia el Martirologio romano la memoria de san Apolinar con las siguientes palabras. San Apolinar, obispo, que al mismo tiempo que propagaba entre los gentiles las insondables riquezas de Cristo, iba delante de sus ovejas como buen pastor, y es tradición que honró con su ilustre martirio a la iglesia de Classe, cerca de Rávena, en la via Flaminia, pasando al banquete eterno el día veintitrés de julio.

Durante el siglo VI, la ciudad de Rávena fue la capital de una provincia bizantina sobre Italia, el Exarcado de Rávena. Eran los tiempos del emperador Justiniano. fue precisamente el momento en el que se construyó el célebre templo de San Apolinar in Classe.

La basílica consta de tres naves, de las que el cuerpo de la central está sobreelevado y tiene un ábside poligonal con dos capillas absidiales. La fachada, que ha sido restaurada en parte al igual que sucede con otras partes de la iglesia tiene delante un nártex bajo el que hay mármoles e inscripciones. A la izquierda de la iglesia está la torre del campanario del siglo IX que se eleva con su forma cilíndrica.

En el interior de la basílica, las paredes están desnudas, excepto la del ábside, cubierto por un mosaico, de distintas épocas. En el centro de la basílica, en el lugar del martirio del Santo, hay un altar antiguo. En la parte superior de la zona del ábside, extendiéndose horizontalmente por toda la anchura del arco se representa a Cristo dentro de un medallón circular. A sus lados, en medio de un mar de nubes estilizadas se hallan los símbolos alados de los evangelistas.

Toda la decoración de la zona del ábside se remonta casi a mediados del siglo VI y puede dividirse en dos zonas: En la parte superior un gran disco cierra un cielo estrellado sobre el que se sitúa una cruz con piedras preciosas, que simboliza el cruce de los brazos y la faz de Cristo. Sobre la cruz se ve una mano que surge de las nubes: es la mano de Dios. A los lados del disco están las figuras de Elías y Moisés. Los tres corderos situados un poco más abajo, justo donde empieza la zona verde, con el hocico vuelto hacia la cruz simbolizan a los apóstoles Pedro, Santiago y Juan: es claramente una representación de la Transfiguración de Cristo en el Monte Tabor.

En la zona más baja se extiende un verde valle florido, en el que hay rocas, arbustos, plantas y aves. En el centro se erige solemne la figura de San Apolinar, primer obispo de Rávena, con los brazos abiertos en actitud orante: de hecho está representado en el momento de elevar su plegaria a Dios para que conceda la gracia a los fieles que están a su cargo, representados por doce ovejas blancas.

En los espacios situados entre las ventanas están representados cuatro obispos, fundadores de las principales basílicas de Rávena: Ursicino, Orso, Severo y Ecclesio, con hábito sacerdotal y llevando un libro en la mano.

A los lados del ábside hay dos paneles del siglo VII: el de la izquierda, muy reconstruido, reproduce al emperador de Bizancio, Constantino IV, concediendo privilegios a la Iglesia de Rávena a Reparato, enviado por el arzobispo Mauro. En el panel de la derecha aparecen representados Abraham, Abel y Melquisedec en torno a un altar en el que ofrecen sacrificios al Señor.

La elección del tema está fuertemente unida a la lucha contra el arrianismo, que niega la naturaleza humana y divina de Jesucristo, ya que éstos niegan su divinidad. Además de la representación de Apolinar entre los apóstoles, era una legitimación para Maximiano como primer arzobispo de una diócesis directamente unida a los primeros seguidores de Cristo, al ser Apolinar, según la leyenda, discípulo de San Pedro.

viernes, 19 de julio de 2013

Abadía de Frauenwörth

Existe al sur de Baviera, cerca ya de la actual frontera con Austria un gran lago, el Chiemsee, muy visitado por tener una isla en la que el rey Luis II mandó construir uno de sus célebres castillos. Sin embargo, esta atracción turística palidece ante la importancia de un monasterio, edificado en otra isla dentro de este lago, que es uno de los más antiguos del centro de Europa, y que todavía tiene una floreciente comunidad de monja benedictinas: el Monasterio de Frauenwörth, fundado por el duque Tásilo III de Baviera el año 772.

Después de la secularización, el año 1803, la comunidad fue refundada teniendo que aceptar el regentar un colegio. Actualmente, la comunidad está centrada en el culto litúrgico, y en mantener una muy concurrida casa de ejercicios.

La iglesia abacial es románica en origen, pero como tantas otras del sur de Alemania, fue barroquizada en el siglo XVIII. El siguiente video nos muestra imágenes de este lugar santo.

jueves, 18 de julio de 2013

Santa Sofía de Constantinopla.

Hemos escuchado en la liturgia de hoy la revelación del nombre de Dios a Moisés, y la afirmación de jesús de que él es nuestro descanso. Yo soy (Yaweh), fue la afirmación que Jesús hizo de sí mismo repetidamente, identificándose pues, con el Dios de Israel, y revelándonos la Trinidad. Jesús es llamado el Hijo, en cuanto a su condición divina de Hijo de Padre Eterno; también es llamado el Cristo, es decir, el Mesías salvador. También fue llamado Logos, es decir, Sabiduría, o Sofía, es decir, Sabiduría.

En honor de este último nombre, fue edificado el gran templo de la Cristiandad Oriental. Santa Sofía de Constantinopla. Junto a San Pedro de Roma, esta basílica ha gozado a lo largo de los siglos la condición de lugar santo por excelencia para los cristianos. Al caer Constantinopla en 1456 en manos de los turcos, perdió su condición de templo cristiano para ser utilizado como mezquita musulmana.

El siguiente video nos muestra las distintas fases constructivas de este templo, y su destacado papel dentro del Cristianismo oriental.

miércoles, 17 de julio de 2013

San Alejo de Roma


Hoy recordamos a san Alessio o san Alejo, un santo romano, cuya basílica se encuentra sobre el monte Aventino, justo al lado del monasterio y ateneo benedictino de San Anselmo.


La leyenda griega, que es anterior al siglo IX y es la base de todas las versiones posteriores, hace de Alejo el hijo de un romano destacado llamado Eufemiano. La noche de su boda abandonó en secreto la casa de su padre y viajó a Edesa, en el Oriente sirio, donde, durante diecisiete años, llevó una vida de piedad ascética. Al aumentar la fama de su santidad, dejó Edesa y volvió a Roma, donde, durante diecisiete años, moró como un mendigo bajo las escaleras del palacio de su padre, sin que su padre o su mujer lo supieran. Tras su muerte, fijada en el año 417, se encontró un documento en su cuerpo, en el que revelaba su identidad. En el acto fue honrado como santo y la casa de su padre se convirtió en una iglesia colocada bajo el patronato de San Alejo.


La basílica de San Bonifacio de Tarso y San Alessio fue fundada entre los siglos tercero y cuarto, y fue sucesivamente restaurada en 1216 por el Papa Honorio III (algunas columnas del edificio original sobreviven en el ábside del edificio actual); en 1582; en la década de 1750 por Tommaso De Marchis (su altar mayor sobrevive); y entre 1852 y 1860 por el Somaschi. La fachada del siglo XVI, elaborado a partir de planos de De Marchis, está construida en el estilo medieval de cuatro pórticos
.
La iglesia conserva un campanario de estilo románico. En el lado sur de la nave se encuentra el monumento funerario Eleonora Boncompagni Borghese de 1693, obra de Contini Giovan Batista; y en el brazo sur del crucero se halla la Capilla de Carlos IV de España , con un icono de la Asunción de la Virgen , que data del siglo XII, y se cree que fue traído desde el Oriente por San Alejo. La iglesia también contiene la tumba de Pedro Savelli (de la misma familia del papa Honorio).

El siguiente video permite ver imágenes de las dos basílicas vecinas del Aventino: santa Sabina y san Alessio.

martes, 16 de julio de 2013

Iglesia de Santa María en el Monte Carmelo

En el día en el que celebramos la fiesta de Santa María del Monte Carmelo, no podemos dejar de mirar hacia este lugar santísimo de Israel, donde el profeta Elías se enfrento a los falsos profetas de Baal, y donde los ermitaños de la Edad Media dieron origen a la Orden del Carmen. Vamos a utilizar la grabación que hizo una turista en u visita a la Iglesia de Santa María en el Monte Carmelo, explicada por un fraile carmelita, iglesia construida según la tradición sobre la cueva del profeta Elías.

lunes, 15 de julio de 2013

Noviciado de San Buenaventura de Riobamba

Los lugares sagrados no tienen por qué ser siempre edificios históricos o ruinas románticas. La santidad procede de las personas que procuran seguir a Cristo con una forma de vida evangélica. En este día en el que recordamos a san Buenaventura, queremos cruzar el Atlántico hasta la localidad de Riobamba, en Ecuador, donde se encuentra el Noviciado de San Buenaventura de la Orden de Frailes Menores, de la Provincia de San Francisco de Quito. Los novicios pertenecen a la promoción 2010 - 2011. Que el Señor derrame sobre ellos sus bendiciones, y vivan su vida franciscana con alegría y santidad.