lunes, 30 de marzo de 2015

Jerusalén durante la Semana Santa según Eteria


Del estudio atento de los Evangelios, particularmente San Juan, se puede deducir fácilmente que ya en tiempos apostólicos se daba cierto énfasis al recuerdo de la última semana de la vida mortal de Jesucristo. La cena en Betania debe haber tenido lugar el sábado, "seis días antes de la Pascua" (Jn. 12, 1-2), y la entrada triunfal a Jerusalén partió de ese lugar la mañana siguiente.

Tenemos un registro bastante detallado de las palabras y acciones de Cristo desde ese evento hasta la Crucifixión. Mas no sabemos con certeza si esa percepción de la santidad de esos días es algo que viene desde el inicio o no, aunque ya existía con seguridad a fines del siglo IV en Jerusalén, pues la Peregrinación de Egeria contiene una descripción muy detallada de toda la semana, comenzando con el ritual en el "Lazarium" de Betania el sábado, durante el cual se leía la narración de la unción de los pies de Cristo.

Al día siguiente, que - en palabras de Egeria- "marcaba el inicio de la semana de Pascua, a la que aquí llaman "la Gran Semana", el archidiácono dirigía al pueblo un recordatorio especial: "Durante toda la semana, a partir de mañana, reunámonos en el Martyrium, o sea, en la iglesia grande, a la hora nona". La conmemoración de la entrada triunfal de Cristo a la ciudad tenía lugar esa misma tarde. Grandes multitudes, que incluían a niños muy pequeños para caminar, se congregaban en el Monte de los Olivos, donde cantaban himnos y antífonas y escuchaban lecturas, para volver luego en procesión a Jerusalén, acompañando al obispo y llevando palmas y ramas de olivo delante de él.

Se mencionan ritos especiales, además del oficio diario, para cada uno de esos días. El jueves ya entrada la tarde se celebraba la liturgia; todos comulgaban. Enseguida la gente se dirigía al Monte de los Olivos a conmemorar con lecturas e himnos apropiados la agonía y el prendimiento de Cristo en el huerto.

Volvían a la ciudad al clarear la mañana del viernes. Este día también había ritos, entre los que destaca, antes del mediodía, la veneración de las reliquias de la verdadera Cruz y del letrero que había sido clavado en ella. Pasada esa hora, se realizaba otra ceremonia, que duraba tres horas, en la que se conmemoraba la Pasión de Cristo y en la que, según narra Egeria, los llantos y lamentos de la gente superaban cualquier descripción. Si bien deben haber estado cansados, los más jóvenes de entre los fieles y el clero guardaban vigilia esa noche.

El sábado, además de los ritos ordinarios celebrados durante el día, se celebraba en la noche la gran vigilia pascual, en la que se tenía el bautismo de niños y catecúmenos. Pero esto, como sugiere Egeria, ya era algo conocido en Occidente. La descripción que acabamos de resumir pertenece probablemente al año 388 y tiene un altísimo valor en cuanto procede de una peregrina, testigo que había indudablemente participado en los ritos y los había observado atentamente.

sábado, 28 de marzo de 2015

Tumba de Santa Teresa en Alba de Tormes


Tal día como hoy, hace quinientos años, nació en Ávila Teresa de Cepeda y Ahumada, santa Teresa de Jesús. Concluyó su peregrinación por este mundo en Alba de Tormes, donde se veneran sus reliquias, y cuya iglesia y convento vamos a visitar.


En 1571 Teresa de Jesús realizaba su última fundación en Alba de Tormes. La Iglesia del convento, construida por Rodrigo Gin de Hontañón, iba destinada a ser un sencillo templo rectangular. En 1582 Santa Teresa volvía a Alba de Tormes para asistir al nacimiento del Duque de Alba, pero al poco tiempo caía enferma y fallecía en su celda. Con la beatificación y canonización de Santa Teresa de Jesús se realizaron ampliaciones del Templo, a cargo del arquitecto Fray Juan de san José, en las que se añadió, la cúpula, el retablo y las capillas.


En este templo podremos visitar tanto la Iglesia como el Museo de su sepulcro. Nada más entrar desde un lateral nos encontraremos enfrente con la celda en la que Santa Teresa falleció convertida en el Barroco en Capilla, cerca encontraremos dos reliquias de Santa Teresa, su brazo y su corazón.

Si avanzamos hasta su cúpula con linterna podremos apreciar, mirando hacia arriba, unas pinturas hexagonales de Francisco Rizzi que representan diferentes motivos teresianos. En el altar mayor encontraremos el retablo-sepulcro, donde el sepulcro de la Santa se encuentra acompañado de diferentes pinturas como la Adoración de los Magos o el Profeta Elías vestido de carmelita. En la parte superior se encuentra una Talla que representa a Santa Teresa de Jesús.


Al otro lado encontraremos dos cámaras, construidas durante la ampliación del s. XVII para que las monjas custodiaran y veneraran las reliquias y el sepulcro de Santa Teresa, hoy son un museo donde se expone el patrimonio artístico del Convento.


viernes, 27 de marzo de 2015

San Juan Pablo II en Ávila

Palabras del santo Papa Juan Pablo II durante su visita apostólica a Ávila en 1982, con motivo del cuarto centenario de la muerte de santa Teresa de Jesús.

jueves, 26 de marzo de 2015

Convento de san José de Medina del Campo

Seguimos las huellas de santa Teresa, en estos días previos al quinto centenario de su nacimiento (28 de marzo de 1515). Hoy viajamos hasta la villa de Medina del Campo, la ciudad donde tenían lugar los grandes mercados de Castilla, donde santa Teresa fundó su segundo convento de la naciente reforma descalza, y donde tuvo lugar el trascendental encuentro con san Juan de la Cruz.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Convento de la Encarnación de Ávila


Bajo el patrocinio del misterio de la Encarnación se fundaron diversos Monasterios y Conventos, uno de los cuales ostenta un especial relieve en el contexto del quinto Centenario del nacimiento de Santa Teresa.


El Monasterio de la Encarnación se funda en 1478 en el interior de la ciudad amurallada, siendo a principios del siglo XVI cuando el convento carmelita se traslada a las afueras de la ciudad, construyéndose el monasterio sobre unos terrenos adquiridos al Cabildo y que, anteriormente, había sido el cementerio judío.

Locutorio de la Levitación

El 4 de abril de 1515, día en que la Santa fue bautizada, se inaugura, aún sin concluir, el monasterio, configurado con cuatro naves que cierran un patio central, con claustro de dos plantas. A finales del siglo XVI, la celda que ocupó Teresa de Jesús se destina a oratorio, ideándose construir una capilla, la cual no quedará inaugurada hasta 1717. La configuración actual de la capilla de la Transverberación es a base de cuatro arcos torales y cúpula de media naranja.

Celda de Santa Teresa

En el XVIII se transformó el interior de la primitiva iglesia dentro de una estética barroca. La planta es de cruz latina, con una sola nave cubierta con bóveda de cañón y cúpula con pechinas y linterna. Altares y retablos pertenecen también al gusto barroco. En la fachada meridional del monasterio destaca la gran espadaña, obra de 1715.

Capilla de la Transverberación

Este Monasterio es uno de los lugares esenciales de la vida de Teresa de Ávila, donde permaneció casi ininterrumpidamente desde 1535 hasta 1574. Cuando Teresa de Cepeda, sin permiso paterno, ingresa en la Orden del Carmen, el monasterio era uno de los más poblados de la ciudad. Contaba con un número muy elevado de bienes, y al igual que en otros muchos, la vida de convento no era rigurosa, existiendo diferencias sociales muy acusadas entre las monjas. En La Encarnación recibe los consejos de san Francisco de Borja, de san Juan de la Cruz y de san Pedro de Alcántara, y desde aquí se preparará la Reforma del Carmelo.

San Juan Pablo II en La Encarnación