sábado, 22 de abril de 2017

Cristo Resucitado de la Misión Católica de Munich


Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no la creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no los creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación».

Lectura del santo evangelio según san Marcos (16,9-15)

viernes, 21 de abril de 2017

Pila Bautismal de Támara


Si morimos con Cristo, por el Bautismo creemos que con Cristo resucitaremos. Esta afirmación de san Pablo en la Carta a los Romanos está muy presente durante el tiempo de Pascua, que es el tiempo bautismal por excelencia. Como Cristo resurgió de la muerte a la nueva existencia, así también los que se sumergen en la pila bautismal renacen a una nueva vida, por el Espíritu Santo, en Dios.

Las pilas bautismales son, por tanto, lugares sagrados privilegiados de cada templo. En la imagen vemos una de las pilas bautismales más hermosas de Castilla: la de Támara, en la diócesis de Palencia, labrada por canteros procedentes de la escuela de Simón de Colonia durante el siglo XV, cuando este maestro levantaba hacia el cielo las torres de la catedral de Burgos.

jueves, 20 de abril de 2017

Ver la eternidad


Esta fotografía muestra un ventanal de la iglesia de Villalcázar de Sirga, en el Camino de Santiago palentino, visto desde fuera. Parece un ojo abierto a la eternidad. Su estructura no hace imaginar la belleza que permite ver. Sólo entrando en el misterio interior de la Iglesia puede llegarse a la contemplación de la sacra belleza que permite atisbar. Así es la fe: sólo quien prescinde de lo externo y penetra, humilde, en el interior del misterio de Cristo, puede acceder a la eterna belleza para que la fuimos creados y redimidos.

miércoles, 19 de abril de 2017

El Camino en la colina Mostelares


Al atardecer del Domingo de Pascua, dos peregrinos iban de camino a su pueblo, después de haber estado en Jerusalén para la fiesta de Pascua, y haber presenciado los acontecimientos que rodearon la muerte de Jesús, su Maestro. En el Camino, Jesús se les manifestó, y no los abandonó hasta que de noche, ya en su casa, les explicó las Escrituras y le reconocieron en la fracción del pan.

El Camino es un lugar privilegiado del encuentro de todo peregrino que camina por este mundo hacia la Jerusalén celestial. Por eso, nos vamos hoy al Camino de Santiago, mediante una fotografía de Ignacio Laguna: la salida de Castrojeriz por la colina Mostelares, por la que avanzan dos peregrinos.

lunes, 17 de abril de 2017

Anástasis

Anástasis. Capilla de la Rotonada. Jerusalén

Anastasis (Aναστασις) es una palabra griega para la Resurrección de Cristo. A la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén también se la conoce como la Basílica de la Resurrección (Griego: Ναός της Αναστάσεως, Naós tis Anastáseos; Georgiano: Agdgomis Tadzari; Armenio: Surp Harutyun) o de la Anástasis (en griego, 'Resurrección').

El sepulcro es el centro principal de la basílica pero desde ayer y por siempre es mejor mirar no a la materialidad sino a lo espiritual y lo que ellos significa. la Iglesia oriental ha conservado ese significado pleno del lugar, no como el sitio de la muerte, nada desechable sino admirable y sobrecogedor del alma ante ante su creador, por quien éste muere, sino el sentido sublime, e incomprensible, que solo la fe suple las carencias de su comprobación.


Que Cristo fue depositado sobre esa piedra es claro debido a la evidencia, que Cristo resucito desde esa piedra es creíble por el testimonio y la escucha. Un testimonio que viene de quien vieron el sepulcro vació y de quienes lo vieron después de resucitado. Una escucha que nos entronca a todos con ese momento, todos  somos, por medio de esa atenta escucha, como Pedro y Juan aquienes se  anuncia que el sepulcro está vació y que Cristo ha resucitado. Así pues nuestra fe, desde la escucha cobra un sentido de obligatoria trasmisión y traspaso de una generación a otra. ¡Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado!, alegrémonos y gocémonos porque en ese sepulcro vació esta la muerte derrotada y la vida regalada para siempre en quien es el Señor de la existencia.

 Iglesia del Divino Salvador en Chora . Estambul