martes, 11 de marzo de 2014

La Catedral de Burgos

Visitamos hoy la Catedral de Burgos, en un montaje que combina imágenes de los innumerables tesoros del templo con canto gregoriano cantado por monjes cistercienses.

lunes, 10 de marzo de 2014

Grandes incensarios

Una de las cosas que más llama la atención a los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela es la incensación con el Botafumeiro, un gran incensario que se hace volar por el transepto de la catedral compostelana. Hasta para los papas constituye una peculiar forma de rendir adoración al Señor. Veamos, por ejemplo, durante la última visita del anterior papa Benedicto XVI, su ofrenda:



Pero Santiago de Compostela no es el único sitio donde se realiza tal incensación. Desde el año 2010, el Santuario de San Francisco y San Antonio, en Cava De' Tirreni, dispone de un incensario, al parecer mayor que el propio botafumeiro compostelano.

domingo, 9 de marzo de 2014

Monasterios del desierto de Judea

Tentación de Cristo. Duccio di Buoninsegna
Jesús fue tentado en del desierto de Judea por el demonio. El desierto es lugar de combate y de tentación. algunos siglos después, el desierto de Judea se llenó de monjes, que quisieron imitar de cerca la vida de oración y de ayuno del Señor. El siguiente reportaje nos muestras el Monasterio de San Jorge, uno de los pocos que aún permanecen vivos en la Tierra Santa.


En su Discurso Teológico 40, san Gregorio de Nacianzo, un monje y gran teólog contemporáneo de aquellos monjes del deiserto, nos habla de las armas de que disponemos los cristianos para combatir al tentador:

Si el tentador, el enemigo de la luz, te acomete después del bautismo –y ciertamente lo hará, pues tentó incluso al Verbo, mi Dios, oculto en la carne, es decir, a la misma Luz velada por la humanidad— sabes cómo vencerlo: no temas la lucha. Opónle el agua, opónle el Espíritu contra el cual se estrellarán todos los ígneos dardos del Maligno.

Si te representa tu propia pobreza —de hecho no dudó hacerlo con Cristo, recordándole su hambre para moverle a transformar las piedras en panes– recuerda su respuesta. Enséñale lo que parece no haber aprendido; opónle aquella palabra de vida, que es pan bajado del cielo y da la vida al mundo. Si te tienta con la vanagloria —como lo hizo con Jesús cuando lo llevó al alero del templo y le dijo: Tírate abajo, para demostrar tu divinidad— no te dejes llevar de la soberbia. Si en esto te venciere, no se detendrá aquí: es insaciable y lo quiere todo; se muestra complaciente, de aspecto bondadoso, pero acaba siempre confundiendo el bien con el mal. Es su estrategia.

Este ladrón es un experto conocedor incluso de la Escritura. Aquí el está escrito se refiere al pan; más abajo, se refiere a los ángeles. Y en efecto, está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos. ¡Oh sofista de la mentira! ¿Por qué te callas lo que sigue?

Pero aunque tú lo calles, yo lo conozco perfectamente. Dice: caminaré sobre ti, áspid y víbora, pisotearé leones y dragones; protegido y amparado —se entiende— por la Trinidad.

Si te tienta con la avaricia, mostrándote en un instante todos los reinos como si te pertenecieran y exigiéndote que le adores, despréciale como a un miserable. Amparado por la señal de la cruz, dile: También yo soy imagen de Dios; todavía no he sido, como tú, arrojado del cielo por soberbio; estoy revestido de Cristo; por el bautismo, Cristo se ha convertido en mi heredad; eres tú quien debe adorarme.

Créeme, a estas palabras se retirará, vencido y avergonzado, de todos aquellos que han sido iluminados, como se retiró de Cristo, luz primordial.

sábado, 8 de marzo de 2014

Monasterio de Irache


En la ciudad de Estella, en Navarra, san Veremundo, abad de Irache, el cual, habiendo abrazado desde joven la vida monástica, estimuló a sus monjes a buscar la perfección, con su ejemplo, y con ayunos y vigilias (año 1095)


Este anuncio del Martirologio Romano en el día de hoy nos invita a desplazarnos al Reino de Navarra, justo a la salida de Estella por el Camino de Santiago, donde se alza el que fuera uno de los monasterios más importantes de España, sede durante muchos años hasta la Exclaustración de uno de los centros de estudios donde se formaron los monjes benedictinos.


De san Veremundo, abad de Irache, sabemos que a los doce años, hacia 1032, fue admitido en el monasterio de Irache, donde su tío Muni era abad. Muy devoto de la Santísima Virgen, venerada en Irache, los monjes decían que hablaba con su sagrada imagen, en la iglesia del monasterio. Al morir su tío, los monjes lo eligieron abad, hacia 1052.


San Veremundo perteneció a la tradición monástica y litúrgica hispánica, previa a la introducción de la reforma gregoriana a finales del siglo XI. Parece que Veremundo habría muerto en Irache el 8 de marzo de 1092, o puede que 1099. Lo cierto es que el Monasterio perduró hasta el siglo XIX como importante centro benedictino.


viernes, 7 de marzo de 2014

Santa Perpetua de Cartago

Martirio de Perpetua, Felicidad, Revocato, Saturnino y Secundulo
Menologio de Basilio II (año 1000)
La Liturgia recuerda hoy la Pasión de las santas Perpetua y Felicidad, en Cartago, la opulenta ciudad del norte de África, en el actual Túnez. Esta antigua ciudad, enemiga de Roma, que terminó cayendo en su poder tras las guerra púnicas, vio florecer una heroica comunidad cristiana. Conservamos el relato de su martirio, que todavía hoy nos llena de admiración, por más que aquellos lugares santos que se erigieron sobre sus tumbas han desaparecido. El texto de su Pasión dice así:

Brilló por fin el día de la victoria de los mártires y marchaban de la cárcel al anfiteatro, como si fueran al cielo, con el rostro resplandeciente de alegría, y sobrecogidos no por el temor, sino por el gozo. La primera en ser lanzada en alto fue Perpetua y cayó de espaldas. Se levantó, y como viera a Felicidad tendida en el suelo, se acercó, le dio la mano y la levantó. Ambas juntas se mantuvieron de pie y, doblegada la crueldad del pueblo, fueron llevadas a la puerta llamada Sanavivaria. Allí Perpetua fue recibida por un tal Rústico, que por entonces era catecúmeno, y que la acompañaba. Ella, como si despertara de un sueño (tan fuera de sí había estado su espíritu), comenzó a mirar alrededor suyo y, asombrando a todos, dijo:

«¿Cuándo nos arrojarán esa vaca, no sé cual?».

Como le dijeran que ya se la habían arrojado, no quiso creerlo hasta que comprobó en su cuerpo y en su vestido las marcas de la embestida. Después, haciendo venir a su hermano, también catecúmeno, dijo:

«Permaneced firmes en la fe, amaos los unos a los otros y no os escandalicéis de nuestros padecimientos».

Del mismo modo Saturo, junto a la otra puerta, exhortaba al soldado Pudente, diciéndole:

«En resumen, como presentía y predije, hasta ahora no he sentido ninguna de las bestias. Ahora créeme de todo corazón: cuando salga de nuevo, seré abatido por una única dentellada de leopardo».

Cuando el espectáculo se acercaba a su fin, fue arrojado a un leopardo y de una dentellada quedó tan cubierto de sangre, que el pueblo, cuando el leopardo intentaba morderle de nuevo, como dando testimonio de aquel segundo bautismo, gritaba:

«Salvo, el que está lavado; salvo, el que está lavado». Y ciertamente estaba salvado por haber sido lavado de esta forma.

Entonces Saturo dijo al soldado Pudente:

«Adiós, y acuérdate de la fe y de mí; que estos padecimientos no te turben, sino que te confirmen».

Luego le pidió un anillo que llevaba al dedo y, empapándolo en su sangre, se lo entregó como si fuera su herencia, dejándoselo como prenda y recuerdo de su sangre. Después, exánime, cayó en tierra, donde se encontraban todos los demás que iban a ser degollados en el lugar acostumbrado. Pero el pueblo exigió que fueran llevados al centro del anfiteatro para ayudar, con sus ojos homicidas, a la espada que iba a atravesar sus cuerpos. Ellos se levantaron y se colocaron allí donde el pueblo quería, y se besaron unos a otros para sellar el martirio con el rito solemne de la paz. Todos, inmóviles y en silencio, recibieron el golpe de la espada; especialmente Saturo, que había subido el primero, pues ayudaba a Perpetua, fue el primero en entregar su espíritu. Perpetua dio un salto al recibir el golpe de la espada entre los huesos, sin duda para que sufriera algún dolor. Y ella misma trajo la mano titubeante del gladiador inexperto hasta su misma garganta. Quizás una mujer de este temple, que era temida por el mismo espíritu inmundo, no hubiera podido ser muerta de otra forma, si ella misma no lo hubiese querido. ¡Oh valerosos y felices mártires! ¡Oh, vosotros, que de verdad habéis sido llamados y elegidos para gloria de nuestro Señor Jesucristo!

El siguiente reportaje está en inglés. Se pueden habilitar los subtítulos y traducirlos al español. Contiene una historia de las persecuciones romanas, y del propio martirio de santa Perpetua.

jueves, 6 de marzo de 2014

Monasterio de Santa Catalina del Sinaí

Durante el tiempo de Cuaresma leemos y meditamos el libro del Éxodo, la historia de la Pascua de Israel como prototipo de la Pascua del Señor. Como ambientación a esta lectura, visitaremos hoy el Monasterio de Catalina del Sinaí, a través de una producción en lengua inglesa, que se titula: Santa Catalina, un lugar para la esperanza. El reportaje nos muestra algunos de los tesoros del Monasterio: sus códices, especialmente el Codex Sinaiticus, con la más antigua versión de las Escrituras. También nos muestras sus iconos, que no fueron destruidos en la crisis iconoclasta de Constantinopla, al haber quedado Egipto en ese momento fuera del control bizantino tras la conquista musulmana. Uno de ellos, el de Cristo Salvador, es considerado como el modelo de los futuros iconos de Cristo en Majestad, y podría reproducir imágenes de mucha más antigüedad. También habla el actual abad Damián de la historia de este lugar santo, que nunca ha sido destruido, y en el que cristianos y musulmanes han convivido durante siglos, lo cual, en nuestro mundo en conflicto, representa un punto de esperanza.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La Cruz de Ferro


El punto más alto del Camino de Santiago en España es la Cruz de Ferro, un lugar situado en Foncebadón, el antiguo Monte Irago, en el paso entre Astorga y Ponferrada. Al comienzo de una nueva Cuaresma, la imagen de este lugar al contraluz, con peregrinos al pie de la Cruz, expresa muy bien nuestro deseo de salir al encuentro del Señor, que por nosotros subió al Monte Calvario. Que su santa Pasión y Resurrección nos ayude a nosotros, peregrinos, a recorrer con ánimo el camino de nuestra propia conversión tras las huellas de Cristo nuestro Señor.