lunes, 18 de mayo de 2015

El cristianismo en Éfeso


Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?» Contestaron: «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.» Pablo les volvió a preguntar: «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?» Respondieron: «El bautismo de Juan.» Pablo les dijo: «El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.»


La primera lectura nos cuenta el encuentro de Pablo con unos discípulos en Éfeso, ciudad en la que permanecería algunos años. De origen antiguo y famosa por su templo de Diana, la ciudad prosperó durante el Imperio romano. Cuando la visitó Estrabón, su riqueza se basaba en el comercio, y toda la región hasta Capadocia estaba llena de vías que facilitaban el intercambio comercial. Dice que había un senado dirigido por los epilectos que gobernaba la ciudad, senado que había sido instituido por Lisímaco. La ciudad tenía un grammateus, funcionario común a todas las ciudades griegas, y un arconte que cuidaba del registro de títulos.

Tiberio quiso eliminar el derecho de asilo del templo, a lo que los efesios se opusieron diciendo que había sido aceptado por persas, macedonios y romanos hasta entonces; el asilo se utilizaba normalmente por delincuentes. El puerto se arregló en tiempos de Nerón, por obra de Barea Soranus, gobernador de Asia. En 262 d. C. la ciudad y el templo fueron asolados por los godos. El templo quedó destruido y ya no se reconstruyó. Desde entonces perdió importancia.

San Pablo permaneció más de dos años en Éfeso a partir del 54. Más tarde, también en Éfeso, sufriría cautiverio (hacia el año 57). Algunos opinan que podría tratarse más tarde, aunque no después del 63. Se cree que en esa época escribió su Epístola a los filipenses. Además de la epístola de Pablo a los efesios, Ignacio de Antioquía también escribió una en el siglo II.


Juan el Apóstol se trasladó a Éfeso hacia el año 62. Con la persecución de Domiciano, Juan es desterrado y sólo bajo el imperio de Nerva pudo volver a Éfeso, donde falleció pocos años después a edad muy avanzada. En el Apocalipsis se cita a Éfeso como la iglesia que ha perdido su primer amor (Apocalipsis 2:4). De hecho, aquí San Pablo escribió muchas de las epístolas para edificación de los cristianos de Efeso, además de que contradijo las herejías gnósticas y a sus líderes y falsos maestros, debido a que los gnósticos usaron las cartas escritas por san Pablo para deformar la fe cristiana y formar según ellos el gnosticismo cristiano, creando una doctrina deforme con mezcla de religiones paganas con el cristianismo, a las cuales el apóstol San Juan condena y llama doctrina del Anticristo.

El 22 de junio de 431 se inició el tercer Concilio Ecuménico (Concilio de Éfeso) convocado por el emperador Teodosio II e impulsado por el patriarca Cirilo de Alejandría para combatir el nestorianismo. Durante los siglos VII y VIII, Éfeso estuvo permanentemente hostigada por los árabes. En el siglo XI fueron los turcos selyúcidas. Acabó desapareciendo en el siglo XIII o con la llegada de Tamerlán (1400), quien acampó allí y la menciona como Ayazlic.

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