domingo, 7 de mayo de 2017

Beata Gisela, en Passau


Celebramos hoy la memoria de la beata Gisela, monja del monasterio de Niedernburg, en Passau. Gisela nació cerca de 984 como la hija mayor de Enrique II, duque de Baviera y de Gisela de Burgundia. En el año 995 murió Enrique el pendenciero, y así, su hijo mayor, también llamado Enrique asumió el control del ducado y comenzó a negociar con sus vecinos más inmediatos los húngaros. De esta manera, Gisela fue tomada por esposa por Esteban I en el 996 en la abadía de Scheyern, en suelo bávaro. Este matrimonio significó la primera unión de una familia imperial germánica con algún monarca bárbaro del oriente, pues hasta el momento los emperadores no se habían emparentado con polacos, checos, húngaros, o eslavos. Entre 1000 y 1007 dará a luz varios hijos, entre ellos uno llamado Otón (en honor a su ancestro el emperador Otón I el Grande) que murió pequeño y otro llamado Emerico (posiblemente siendo en principio Enrique, pero el nombre se desformó y terminó como Emerico en suelo húngaro, creándose así un nombre totalmente nuevo), en honor a sus familiares de la dinastía otoniana.

Gisela será una de las principales promotoras del cristianismo en Hungría durante comienzos del siglo XI y con ella arribará al reino húngaro una enorme cantidad de nobles y clérigos germánicos que contribuirán a su desarrollo y desenvolvimiento. Según las crónicas Gisela se residenció en muchas ocasiones en la ciudad de Veszprém, manteniendo cercanos a ella a sus clérigos, tanto así que según la tradición el obispo de esta ciudad adquirió el derecho de coronar a las reinas consortes del reino. En 1031 su único hijo, San Emerico, único heredero al trono húngaro, murió en una cacería cuando un jabalí lo atacó. Este suceso trajo enormes consecuencias sobre San Esteban, quien se volvió cada vez más religioso y se apartó del gobierno. Las crónicas hablan de Vazul, primo de San Esteban, quien intentó atentar contra el monarca, por lo cual fue encerrado. Una confusa serie de eventos se sucede, donde Gisela envía un mensajero para que intercepte al que lleva una orden de San Esteban, y en vez de ser liberado, Vazul es cegado. Las razones de este suceso aún no se han podido esclarecer.


Luego de la muerte de su esposo en 1038, el nuevo monarca Pedro Orseolo de Hungría, sobrino de San Esteban, le permitió a Gisela permanecer en la corte real por un corto tiempo, hasta que finalmente la despojó de sus propiedades y la envió a una ciudad cercana a vivir bajo custodia. Esto contribuyó en parte al enorme descontento en la población y entre los nobles, lo que motivó que en 1041 los nobles húngaros depusiesen a Pedro Orseolo y colocasen en el trono a Samuel Aba, quien habría desposado a una de las hermanas de San Esteban. Orseolo huyó a tierras germánicas y regresó con un ejército imperial con el que derrotó al usurpador del trono. Después de la muerte de Samuel Aba en 1044, Gisela regresó a su suelo nativo, volviéndose monja en el convento de Passau en Baviera. Ahí vivió hasta sus últimos días como abadesa del convento hasta 1059. En 1975 fue beatificada por Pablo VI.

sábado, 6 de mayo de 2017

El Milagro Eucarístico de Bolsena


Bolsena es una pequeña ciudad, de algo más de cinco mil habitantes, que se encuentra en la zona central de Italia, un poco al norte de Roma y cerca de Orvieto. Allí tuvo lugar, durante la Edad Media, un célebre milagro que influyó decisivamente en la institución para toda la Iglesia de la fiesta del Corpus Christi: el milagro eucarístico de Bolsena. Siguiendo la liturgia de este día, que sigue hablándonos del Pan Vivo que es Jesucristo, acerquémonos a este lugar de Italia para conocer la historia de este milagro.

Bolsena: relicarios con las lápidas manchadas de sangre
Un sacerdote bohemio llamado Pedro de Praga, en el verano de 1263 , comenzó a dudar de la presencia real de Jesús en la hostia y el vino consagrados. El sacerdote entonces emprendió una peregrinación a Roma para rezar ante la tumba de Pedro y para disipar sus dudas de fe. La estancia romana animó el alma del sacerdote, que emprendió el viaje de regreso a su tierra. A lo largo de la Via Cassia se detuvo para pasar la noche en Bolsena, donde las dudas de fe le asaltaron de nuevo. Al día siguiente el sacerdote celebró la misa en la iglesia de Santa Cristina.

Bolsena: relicario en la Iglesia de Santa Cristina
En el momento de la consagración, la sagrada forma comenzó a sangrar. Asustado y confundido, el sacerdote trató de ocultar el hecho y concluyó la celebración, envolviendo la forma con el purificador del cáliz y dejándolo en la Sacristía. En el camino, unas gotas de sangre cayeron en el suelo de mármol y en los escalones del altar.

Catedral de Orvieto: Relicario del Corporal
Pedro de Praga, se dirigió inmediatamente por el Papa Urbano IV , que se encontraba en Orvieto, para contarle lo sucedido. El Papa, entonces, envió al obispo de Orvieto a Bolsena para comprobar la veracidad de la historia y recuperar las reliquias.


Urbano IV reconoció el milagro y el 11 de agosto 1264 instituyó para toda la Iglesia una fiesta llamada Corpus Christi, a partir de una fiesta ya existente desde 1247 en la diócesis de Lieja, en Bélgica, para celebrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, como reacción a las ideas de Berengario de Tours, según la cual la presencia de Cristo no era real, sino sólo simbólica. El Papa encomendó a santo Tomás de Aquino la tarea de preparar los textos del Oficio y de la Misa de la fiesta, y se estableció que el Corpus Christi se celebre en el primer jueves después de la octava de Pentecostés.

Rafael: el Milagro de Bolsena
Las reliquias del milagro se conservan en la catedral de Orvieto. En la Capilla del Corporal se venera la Hostia Santa, el corporal y el purificador. En 1338 se colocaron en el relicario de Ugolino di Vieri, donde se encuentran actualmente. El relicario se colocó, a partir de 1363, sobre el altar de mármol que se encuentra en la misma capilla. El altar donde ocurrió el milagro fue colocado, desde la primera mitad del siglo XVI , en el atrio de la basílica subterránea de Santa Cristina en Bolsena. En Bolsena se conservan en sus respectivos relicarios las lápidas de mármol manchadas con la Sangre del Milagro.


viernes, 5 de mayo de 2017

La reconstrucción de San Pablo Extramuros


Volvemos hoy nuestra vista a uno de los más venerables templos cristianos: el erigido fuera de las murallas de Roma sobre el lugar de la sepultura de san Pablo. La grandiosa basílica que hoy podemos contemplar es fruto de una gran reconstrucción del siglo XIX, a partir de las venerables ruinas calcinadas por un pavoroso incendio.


Durante el pontificado del papa Pío VII, en la noche del 15 al 16 de julio de 1823, un incendio destruyó la mayor parte del edificio, dejando incólume el claustro. El fuego se inició por la negligencia de un trabajador que estaba reparando el plomo del tejado. De este modo quedó prácticamente destruida la basílica, la única entre todas las iglesias de Roma que había conservado su primitivo carácter durante 1435 años.


Quedaron en pie pocas estructuras. Debieron reconstruirse gran parte de los muros. En aquella época el debate sobre las varias teorías de restauración estaba muy avanzado, a pesar de lo cual los arquitectos encargados de las labores prefirieron reconstruir una basílica completamente nueva, de tal manera que los visitantes difícilmente pueden reconocer en la construcción actual el diseño de una basílica de finales del siglo IV.

El papa León XII se ocupó de la reconstrucción del edificio. Se eligió guardar el plan paleocristiano y construir un nuevo edificio. La Santa Sede eligió el proyecto de Giuseppe Valadier, pero la Comisión para la reconstrucción confió los trabajos a Pasquale Belli. A su muerte, siguió los trabajos Luigi Poletti.


Todo el mundo contribuyó a la restauración. El virrey de Egipto envió pilares de alabastro, el emperador de Rusia la preciosa malaquita y lapislázuli del tabernáculo. La obra en la fachada principal, que mira al Tíber, fue acabada por el gobierno italiano, que declaró la iglesia un monumento nacional.

El resultado final, aunque guardando la tipología de basílica paleocristiana, dista mucho del edificio de Teodosio.



Se taparon las ventanas de la nave central para añadir escenas de la vida de san Pablo en dos series de mosaicos. Se suprimieron todas las irregularidades (columnas torcidas, decorados bajo los arcos...). Se sustituyó el pavimento de mármol liso por otro geométrico.

El mosaico de la fachada, del siglo XI, fue sustituido por uno nuevo, alejado de los cánones estéticos paleocristianos. Restos del primer mosaico son visibles detrás del arco de triunfo.


La construcción mide de largo 131,66 metros, 65 de ancho y 29,70 de alto. Es, en tamaño, la segunda de las cuatro basílicas patriarcales de Roma.


En su interior, alrededor de la nave central y el transepto hay tondos que contienen las efigies de todos los pontífices, desde San Pedro al Papa Francisco, que fue colocada en Enero de 2014 a la par de su Predecesor, el Papa Emérito Benedicto XVI. Anexos a la basílica están el claustro y el monasterio.

jueves, 4 de mayo de 2017

El Altar cristiano

Altar de San Miniato del Monte - Florencia

Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado, Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo.

El lugar santo por excelencia de todo templo cristiano es su altar. Allí es donde se celebra el Santo Sacrificio de la Eucaristía, es decir, se hace memoria sacramental de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Los altares ya eran conocidos en el antiguo Israel. Abraham, Isaac y Jacob erigieron altares allí donde Dios les salió al encuentro. Moisés también dispuso un altar ante la Tienda del Encuentro, altar que luego fue reproducido de forma solemne en el Templo de Jerusalén. Sobre ese altar se ofrecían los sacrificios prescritos en la Ley de Moisés. Elías levantó un altar con doce piedras, como símbolo del resto de Israel que no se había rendido a la idolatría.

Todo ello prefiguraba el altar de la Cruz, sobre el que el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo fue sacrificado. Ese altar también tiene forma de mesa, pues evoca así mismo el banquete de la última cena, en el que el Señor nos entregó la Eucaristía.

El altar ocupa el lugar de honor de los templo, el ábside. Se encuentra elevado sobre el resto del pavimento, pues pretende evocar el monte santo de la Cruz al que subió el Señor. El altar, al ser consagrado, es dotado de alguna reliquia, pues también alude a la sepultura del Señor y de los mártires.

En suma, el altar es el centro espiritual del templo cristiano, pues sobre él se opera cotidianamente el mayor milagro que podamos imaginar: la transubstanciación del Cuerpo y la Sangre del Señor en las especies del pan y del vino.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Basílica de los doce apostoles


La basílica construida por Pelagio I y Juan III en el siglo VII, conserva los restos de los apóstoles Felipe y Santiago, pero esta dedicada a los 12 principales discípulos de Jesús. Profundamente conectada con la historia de la familia Colonna, cuyo palacio esta situado contiguo a la iglesia ésta fue renovada por Martino V en el siglo XV. Al comienzo de 1600 Clemente XI confió su transformación a Francesco y Carlo Fontana. La fachada neoclásica es de Giuseppe Valadier (1827). La belleza interior es, por desgracia desprovista de los ángeles músicos pintados por Melozzo da Forlì y ahora se encuentran en los Museos Vaticanos.


San Felipe Apóstol. Nació en Betsaida (Galilea) (Juan 1:44), junto al Lago de Genesaret y murió en Hierápolis (Turquía) o Cesarea de Filipo. Predicó en Hierápolis (hoy en Turquía), donde murió, siendo sus restos enterrados allí. Según la tradición los restos fueron más tarde trasladados a Constantinopla y de allí a la iglesia de los Dodici Apostoli de Roma.

Santiago, hijo de Alfeo o Santiago el Menor. Era hijo de Cleofás o Alfeo, (el hermano de José de Nazaret), y de María de Cleofás, y hermano de otro José (Marcos 15:40). Fue el primer obispo de Jerusalén y desarrolló una intensa actividad misionera. Murió mártir en Jerusalén hacia el año 62. Durante el reinado de Justino, fue construida una iglesia en Jerusalén en honor de Santiago, y allí fueron trasladadas las reliquias del mismo con las de los santos inocentes, Simeón y Zacarías. Hacia el año 560, las reliquias fueron llevadas a Roma y colocadas en la iglesia de los Doce Apóstoles

martes, 2 de mayo de 2017

Iglesia de san Atanasio de Roma


En 1573 el Papa Gregorio XIII instituyó la Congregación para los Griegos, es decir, los cristianos bizantinosy propuso la creación de una universidad griega para la formación religiosa del clero católico de rito oriental. El Colegio fue fundado en 1577. En 1580 se colocó la primera piedra de la iglesia de los griegos dedicada a Atanasio, obispo de Alejandría, cuya construcción fue confiada a Giacomo della Porta, que terminó en 1583 . Desde la creación del Colegio Griego, la mayoría de los estudiantes proviene de las comunidades albanesas de Italia y Sicilia, melquita, griega, además de más recententemente ucranianos, húngaros, búlgaros, bielorrusos, rumanos, eslovacos.


Hasta 1872 la iglesia fue utilizada tanto para el rito romano como para el bizantino. Entonces se decidió encomendarla definitivamente a la Congregación para las Iglesias Orientales. En esta ocasión se retiró el iconostasio de madera Francesco Traballesi (muchos de cuyos cuadros se conservan y están todavía en la universidad junto a la iglesia) y fue confiada a Andrea Busiri Vici el nuevo interior de la iglesia. En esa ocasión el nuevo iconostasio fue construido y la parte inferior del ábside estaba cubierto de mármol blanco y gris.

lunes, 1 de mayo de 2017

San Juan de Ortega. Capitel de la Anunciación


Desde un capitel de la iglesia del antiguo monasterio jerónimo de San Juan de Ortega, en el Camino de Santiago burgalés, contempla san José dos veces al año al que le ilumina con la manifestación de la verdadera luz que alumbra al mundo, Jesucristo nuestro Salvador.