lunes, 30 de junio de 2014

El Panteón de Agripa


Los mártires cristianos de la ciudad Roma no podían ser enterrados dentro de la ciudad, pues tal uso estaba prohibido por las autoridades sanitarias romanas. Fuera de la ciudad, había diversos cementerios, donde las cenizas de los difuntos eran depositadas, después de la incineración del cadáver, en unos edículos decorados según las posibilidades de la familia. Por este motivo, la mayor parte de los mártires se encontraban fuera de la ciudad.

Cuando se produjeron las invasiones bárbaras que acabaron con el Imperio Romano, el año 608, ordenó el papa Bonifacio IV que fueran depositadas allí las reliquias de los mártires expuestas, fuera de la ciudad, al peligro del latrocinio. De tal manera, el Panteón de Agripa pasó a ser el templo cristiano de Santa María de los Mártires. En el recuerdo de los Protomártires de la Iglesia de Roma, hemos programado el fragmento de un documental en el que se nos cuenta el origen de este edificio.

domingo, 29 de junio de 2014

Benedicto XVI. Santos Pedro y Pablo


Como todos saben, delante de la Basílica de San Pedro, están colocadas dos imponentes estatuas de los apóstoles Pedro y Pablo, fácilmente reconocibles por sus enseñas: las llaves en las manos de Pedro y la espada entre las de Pablo. También sobre el portal mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros están representadas juntas escenas de la vida y del martirio de estas dos columnas de la Iglesia. La tradición cristiana siempre ha considerado inseparables a san Pedro y a san Pablo: juntos, en efecto, representan todo el Evangelio de Cristo.


En Roma, además, su vinculación como hermanos en la fe ha adquirido un significado particular. En efecto, la comunidad cristiana de esta ciudad los consideró una especie de contrapunto de los míticos Rómulo y Remo, la pareja de hermanos a los que se hace remontar la fundación de Roma. Se puede pensar también en otro paralelismo opuesto, siempre a propósito del tema de la hermandad: es decir, mientras que la primera pareja bíblica de hermanos nos muestra el efecto del pecado, por el cual Caín mata a Abel, Pedro y Pablo, aunque humanamente muy diferentes el uno del otro, y a pesar de que no faltaron conflictos en su relación, han constituido un modo nuevo de ser hermanos, vivido según el Evangelio, un modo auténtico hecho posible por la gracia del Evangelio de Cristo que actuaba en ellos. Sólo el seguimiento de Jesús conduce a la nueva fraternidad: aquí se encuentra el primer mensaje fundamental que la solemnidad de hoy nos ofrece a cada uno de nosotros, y cuya importancia se refleja también en la búsqueda de aquella plena comunión, que anhelan el Patriarca ecuménico y el Obispo de Roma, como también todos los cristianos.

Homilía de Benedicto XVI
Basílica Vaticana 
Viernes 29 de junio de 2012

sábado, 28 de junio de 2014

El Inmaculado Corazón de María


La liturgia celebra hoy la memoria del Inmaculado Corazón de María. San Juan Eudes fue quien promovió su celebración litúrgica; los papas León XIII y Pío X dieron a este santo el nombre de padre, doctor y primer apóstol de la devoción, en especial al culto litúrgico de a los Sagrados Corazones de Jesús y María. 

La fiesta del Corazón de María se celebró de manera pública y por primera vez en la historia el 8 de febrero de 1648 en la catedral de la ciudad de Autun: la misa y los oficios fueron compuestos por Juan Eudes y aprobados por el obispo diocesano. Varios obispos de Francia aprobaron los textos litúrgicos pero los jansenistas estaban en completo desacuerdo.

Para el año 1668, el día 2 de junio la fiesta y también los textos litúrgicos tuvieron la aprobación del cardenal legado para Francia, aunque al año siguiente se pidió a Roma la ratificación, pero la Congregación de Ritos dio una respuesta negativa.


Siendo papa Pío IX, en 1855, la Congregación de Ritos aprobó para la celebración del Corazón de María nuevos textos para la misa y el oficio, utilizando algunas partes de los de san Juan Eudes. En 1914, con ocasión de la reforma del misal romano, la fiesta del Corazón de María fue trasladada del cuerpo del misal a un apéndice del mismo.

En diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía dos Santos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación. En la tercera aparición, la Virgen de Fátima le dijo a Lucía:

Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz.


La pequeña Jacinta presentía que llegaría su final en el mundo y, en una conversación con Lucía, ella, que apenas contaba con diez años, dijo:

A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María. Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo.

viernes, 27 de junio de 2014

Basílica del Sagrado Corazón en Paray-le-Monial


La devoción al Corazón de Jesús es de origen medieval, siendo los escritos de santa Matilde de Hackeborn, santa Gertrudis de Helfta y santa Ángela de Foligno los testimonios más antiguos. Sin embargo, la fuente más importante de la devoción, en la forma en que la conocemos actualmente, es Santa Margarita María Alacoque de la Orden de la Visitación de Santa María, a quien Jesús se le apareció el 27 de diciembre de 1673. En dichas apariciones, Jesús le dijo que quienes oraran con devoción al Sagrado Corazón, recibirían muchas gracias divinas.


El confesor de santa Margarita María Alacoque fue San Claudio de la Colombière, quien, creyendo en las revelaciones místicas que ella recibía, propagó la devoción. Los jesuitas extendieron la devoción por el mundo a través de los miembros de la Compañía, y los libros de los jesuitas Juan Croisset y José de Gallifet fueron fundamentales para esta difusión. A pesar de controversias y de opositores, como los jansenistas, los fieles confiaron en la promesa que Jesús hizo a la Santa: "Mi Corazón reinará a pesar de mis enemigos".


Santa Margarita María de Alacoque nació el 22 de julio de 1647 en la pequeña aldea francesa de Hautecour, pequeña ciudad cercana a Paray-le-Monial. Después de fallecer su padre, fue internada en el pensionado de las religiosas clarisas. Desde entonces empezó a vivir una vida de sufrimiento que supo encauzar hacia Dios: “Sufriendo entiendo mejor a Aquél que ha sufrido por nosotros”, decía.


Tuvo una enfermedad que la inmovilizó y de la que se curó milagrosamente por intercesión de la Virgen María: “La Santísima Virgen tuvo siempre grandísimo cuidado de mí; yo recurría a Ella en todas mis necesidades y me salvaba de grandísimos peligros...” El 20 de junio de 1671 entró al monasterio de la Visitación de Paray-le-Monial.


En la festividad de san Juan Evangelista de 1673, sor Margarita María, que tenía 25 años, estaba en adoración ante el Santísimo Sacramento. En ese momento tuvo la primera de sus visiones de Jesucristo, que se repetirían durante dos años más, todos los primeros viernes de mes.

El Monasterio de Paray le Monial había sido un antiguo priorato cluniacense. Se vio fuertemente afectado por la Peste negra de 1346-1348, por la Guerra de los Cien Años y por las guerras de religiones. Al fundarse la Visitación de Santa María, en el siglo XVII, tanto el antiguo monasterio, como su iglesia, pasaron a albergar una comunidad de religiosas de esta orden.


En 1671 Margarita María Alacoque (1647-1690), entra en este monasterio para hacese religiosa. En 1675 le habría dicho: "He aquí el corazón que ha amado tanto a los hombres, que no se ha ahorrado nada, hasta extinguirse y consumarse para demostrarles su amor. Y en reconocimiento no recibo de la mayoría sino ingratitud". Sus confesores y en general, la comunidad jesuita, se encargó de difundir esta particular devoción, que se fortaleció a partir del siglo XIX. 

Dado el éxito creciente de la devoción, en 1875 la antigua iglesia clunicense adopta el nombre de "Basílica del Sagrado Corazón de Jesús". En el siglo XX, la devoción decae en Francia y con ella el flujo de peregrinos al santuario, que entra en decadencia. En 1986 la Comunidad del Emmanuel se hizo cargo del santuario, que actualmente atrae unos 3000 peregrinos cada año.

jueves, 26 de junio de 2014

San José María Escribá de Balaguer


Junto a san Pelayo, nos recuerda hoy el Martirologio la figura de otro santo español de especial trascendencia en nuestros tiempos: san José María Escribá de Balaguer, que pasó de este mundo a la casa del Padre el año 1975. Sus reliquias son veneradas en el Oratorio de Santa María de la Paz, sede del Prelado del Opus Dei, en Roma.

Hace dos años se produjo una película titulada Encontrarás Dragones, que narra la vocación del santo, los primeros pasos en la fundación del Opus Dei, y se centra en los trágicos momentos de la persecución comunista en Madrid. La película es muy interesante, y alcanza momentos de gran intensidad. Está disponible en el siguiente enlace.

miércoles, 25 de junio de 2014

Calvario del Retablo de la Cartuja de Miraflores


A las afueras de la ciudad de Burgos se encuentra la Cartuja de Miraflores, fundada en el siglo XV para servir de lugar de entierro del rey Juan II de Castilla, de su esposa doña Isabel de Portugal, y del hijo de ambos, el infante don Alfonso, hermano de la reina Isabel la Católica.


Entre otras maravillas, destaca dentro del templo el magnífico retablo, tallado por Gil de Siloé y policromado y dorado por Diego de la Cruz (cuyo oro provenía de los primeros envíos del continente americano tras su descubrimiento). Se trata sin duda de una de las obras más importantes de la escultura gótica hispana, por su originalidad compositiva e iconográfica y la excelente calidad de la talla, valorada por la policromía.


El sacerdote que celebra la Eucaristía sobre el altar mayor, al levantar los ojos durante la consagración, se encuentra con la mirada del Cristo crucificado, cuyos ojos miran directamente al altar. Se trata de una de las visiones más impresionantes que puede tener un sacerdote, cuando eleva en sus manos al Señor sacramentado.

martes, 24 de junio de 2014

Iglesia de San Juan Bautista en Ein Karem


La Iglesia de Jerusalén, como da testimonio un antiguo leccionario conservado en lengua georgiana (ss.VII-VIII), celebraba el 28 de agosto “en la ciudad de Enqarim, en la iglesia de Isabel la justa, su recuerdo”. Según una tradición que se remonta al siglo IX, esta localidad fue considerada como el lugar del nacimiento del Bautista y una iglesia fue construida como recuerdo de los hechos que nos narra el evangelio de San Lucas.

La casa de Zacarías está situada a los pies de un monte a occidente Jerusalén. A la casa de Zacarías llegó María para saludar a Isabel. En aquella misma casa nació Juan el Precursor. Hoy, una iglesia ocupa este lugar. En su interior, a izquierda bajo un altar se ve una pequeña gruta en la que nació Juan el Precursor (Abad ruso Daniel, a principios del siglo XII). Esta misma iglesia existe todavía hoy, no habiendo sido nunca destruida, sino que fue convertida en establo por los musulmanes durante más de cuatro siglos hasta que, los franciscanos, a finales del siglo XVII, consiguieron tomar posesión del lugar. Las excavaciones, llevadas a cabo fuera del recinto de la iglesia, por el P. Saller, (1941-42) han demostrado que se encontraba dentro de un área habitada desde el siglo primero por hebreos (baños rituales) y luego por paganos (lagares y una estatua de Afrodita).

En la época bizantina, a partir de los siglos IV-V, se constata un amplia zona de cementerios cristianos al lado de unas veneradas sepulturas de dos “mártires de Dios”, mencionados en una inscripción de un mosaico del pavimento descubierto en el año 1885. En frente de estas sepulturas se encontraron restos de una capilla pavimentada con mosaicos. Y sucesivamente, otra más en la zona sur. Todos estos elementos, aunque no tengan relación directa con San Juan Bautista, son un testimonio de una antigua tradición de culto en el lugar.