domingo, 5 de octubre de 2014

Arqueta de San Froilán. Catedral de León


La Diócesis de León celebra hoy la memoria de su santo obispo Froilán; así mismo, la diócesis de Zamora celebra la de su compañero san Atilano. Ambos fueron monjes y predicadores del Evangelio, en la difícil situación de la Hispania cristiana del siglo X. En la sección del Monacato puede encontrarse una amplia semblanza de la vida de san Froilán. Tras su muerte, fue enterrado en la catedral leonesa. Con el tiempo, sus reliquias fueron trasladas a la llamada Arqueta de San Froilán, que es venerada justo debajo del Altar mayor de la Catedral.


Esta Arqueta es uno de los tesoros más preciados de la Catedral leonesa. Es obra de Enrique de Arte, que vino a León el año 1501, para trabajar en la Custodia del Corpus, desaparecida el año 1808, y que era una de las más grandiosas de España.

La arqueta estaba ya concluida el año 1520. En su origen era la mitad más pequeña, chapeada por ambas caras. El orfebre Suero de Argüello la dividió en dos piezas hacia el 1573, quedando guarnecidos únicamente los frentes. Esta separación se hizo para colocar el sagrario entre ambas partes. Tras varias vicisitudes, volvieron a unirse y quedar tal y como la vemos hoy. Sus diez arcos de medio punto, separados por pilastrillas, cobijan los relieves de: santa Catalina de Siena, san Pedro, san Bartolomé, san Esteban, san Pablo, san Juan, Santiago, san Lorenzo, y Catalina de Alejandría. La decoración es rica, de tipo lombardo en los elementos vegetales. Abundan candelieri, grutescos, roleos, fuentes, vides, etc. Remata en crestería calada.

sábado, 4 de octubre de 2014

San Francisco de Asís

Este documental del History Channel describe acertadamente la vida de san Francisco de Asis, y los distintos lugares en los que se desenvolvió. Me ha parecido muy interesante.

viernes, 3 de octubre de 2014

Saint Denis y los tres Dionisios

Nicolas Poussin. Dionisio Areopagita coronado por un ángel

Recuerda hoy la Iglesia a san Dionisio Areopagita, un personaje que durante siglos ha sido confundido, en realidad, con tres personas completamente distintas.

En primer lugar, hay que referirse al Dionisio que convirtió san Pablo en el Areópago de Atenas, tal como nos cuenta el Libro de los Hechos de los Apóstoles. De este personaje carecemos de más noticias.

Un autor griego del siglo V escribió una serie de obras espirituales que alcanzaron gran notoriedad. Para darlas mayor autoridad, no las firmó con su propio nombre, sino que se las atribuyó a aquel Dionisio Areopagita. Esta atribución fue aceptada pacíficamente, y la obra alcanzó tal notoriedad, que se la consideró dotada de autoridad casi apostólica. Fueron traducidas al latín por Scotto Eriúgena en el siglo VIII. Santo Tomás las cita frecuentemente en sus tratados teológicos. Solo a partir del siglo XVI se comenzó a dudar de la atribución a aquel Dionisio Areopagita, y se le comenzó a denominar el Pseudo-Dionisio.

Las obras del Pseudo Dionisio establecen dos vías para conocer a Dios: la positiva, a través de la analogía, mediante la cual podemos conocer a través de la comparación los atributos y la persona de Dios en la medida limitada a la que alcanza la razón humana y la revelación; y la teología negativa, que afirma la inefabilidad de Dios a través del silencio y la adoración, dada nuestra incapacidad de captar plenamente la esencia divina.

San Dionisio mátir

Pero hay un tercer Dionisio, que ha sido fuente de confusión especialmente en Francia: el mártir Dionisio, también llamado el apóstol de las Galias. Fue el primer obispo de París donde fue decapitado junto con sus dos compañeros Rústico y Eleuterio, durante una persecución anterior a la de Dioclesiano.

Tímpano de Saint Denis. Martirio de san Dionisio

Aunque no hay unanimidad de datos en los documentos más antiguos, no caben dudas de que Dionisio de París fue objeto de veneración temprana, y ya santa Genoveva hizo construir una iglesia sobre su tumba hacia los años 450-460.  Sobre este santo se hicieron confluir los tres personjes, de modo que este fundador de la Iglesia de París habría sido el discípulo convertido por san Pablo y el autor de las célebres obras espirituales.


En su honor se erige, en las cercanías de París, la que fuera Abadía de Saint Denus, en la que el Abad Suger mandó edificar un nuevo templo que iniciaría la época gótica, no sólo a causa de los avances técnicos de la arquitectura sino, sobre todo, a causa de su nueva concepción espiritual de Dios como luz y fuente de bondad.


Ya desde el Bajo Imperio existía un cementerio en Saint-Denis. En el siglo IV se erigió un mausoleo en el mismo lugar en el que se encuentra hoy el altar mayor. En el siglo V, Santa Genoveva adquirió las tierras colindantes e hizo construir una iglesia, que fue ampliada por dos veces durante la época merovingia, especialmente durante el reinado de Dagoberto I. Hacia el año 630 fue enterrado en ella San Dionisio (primer obispo de París) junto con dos de sus compañeros: el sacerdote Rústico y el diácono Eleuterio.


Hacia 750 se empezó a construir un nuevo santuario por orden de Pipino el Breve. Durante la época carolingia se construyó una iglesia en forma de basílica, con tres naves y un transepto. La misma fue renovándose con el transcurso de los años hasta el siglo XIV. Durante la primera mitad del siglo XII, el abad Suger, consejero de Luis VI el Gordo y de Luis el Joven, hizo derribar la iglesia carolingia y erigir una iglesia gótica. Este templo guarda los sepulcros de la mayor parte de los reyes franceses, la mayor parte de los cuales fueron profanados durante la Revolución Francesa.

Tumba de Luis XVI y María Antonieta

jueves, 2 de octubre de 2014

El Cerro de los Ángeles

Ya visitamos el año pasado uno de los lugares más emblemáticos del cristianismo español: el Cerro de los Ángeles. Este año, en la página de las carmelitas de Valladolid, hemos encontrado este montaje, que nos da interesantes informaciones y bellas imágenes.

miércoles, 1 de octubre de 2014

La Basílica de Santa Teresita en Liseux


La idea de erigir una basílica en Lisieux en honor de Santa Teresita, que había sido canonizada en 1925, encontró oposición en el clero local. La ciudad poseía numerosos edificios religiosos. Además, se pensaba que el culto a Teresa, favorecido por la devoción de los soldados franceses durante la guerra de 1914-1918, no duraría mucho tiempo.

Estas objecciones no influyeron en el obispo Mons. Lemonnier que, en 1925, encargó a un arquitecto de París un anteproyecto. El edificio propuesto suscitó numerosas críticas. Una de ellas que era de pequeñas proporciones. Para la Santa más amada del mundo se quería la basílica más hermosa posible. Se pidió entonces un nuevo proyecto a un arquitecto del norte de Francia de fama internacional, al Sr. Luis María Cordonnier.


El Papa Pío XI, que había canonizado a Teresa el 17 de mayo de 1925 y la consideraba la Estrella de su pontificado, deseaba vivamente la construcción en Lisieux de un Santuario. El deseo del Papa redujo las oposiciones locales y el 21 de septiembre de 1927, Mons. Lemonnier aprobó el proyecto de Cordonnier. Mons. Suhard, que sucedió a Mons. Lemonnier algunos meses más tarde, confirmó la decisión de su predecesor y los primeros trabajos comenzaron en 1929 .

El 30 de septiembre de 1929, las obras habían avanzado mucho y se coloca la primera piedra. Desde entonces la Basílica se construyó a un ritmo acelerado. En noviembre de 1929, Pío XI le hizo saber a Mons. Suhard « que la Basílica se hiciese muy grande, muy bella y lo más rápidamente posible ».

El 11 de junio de 1937, al término del undécimo Congreso Eucarístico Nacional, el cardenal Pacelli, futuro Papa Pío XII, bendijo solemnemente la Basílica.


Los bombardeos de junio de 1944, la afectaron poco y los trabajos de conclusión (vidrieras y mosaicos) continuaron hasta el 11 de julio de 1954, fecha en la cual tuvo lugar la consagración del Santuario por Mons. Martin, arzobispo de Rouen, bajo la presidencia del cardenal Feltin, delegado del Papa.

martes, 30 de septiembre de 2014

En Camino a Santiago. Monasterio de San Juan de Ortega

A través de este montaje fotográfico, visitamos el que fuera Monasterio Jerónimo de San Juan de Ortega. La primitiva comunidad de canónigos establecida sobre la tumba del santo, fue asumida en el siglo XIV por la naciente Orden de San Jerónimo, y así permaneció hasta la Exclaustración, en 1835. sorprende hoy a los peregrinos que se dirigen a Santiago. Destaca el templo románico, erigido sobre la tumba del santo, el sarcófago románico que nunca llegó a utilizarse, y la capilla isabelina, mandada construir por Isabel la Católica, junto al cenotafio del Santo, en acción de gracias por el nacimiento de su malogrado hijo, el príncipe Juan.