jueves, 28 de noviembre de 2013

Una despedida temporal


Querido hermanos

Al final del año litúrgico, que hemos compartido en este Oratorio Monástico, nos vemos obligados a hacer un alto. Diversas circunstancias inherentes a nuestra vida religiosa nos obligan a abandonar, esperemos que temporalmente, este rincón de espiritualidad monástica para alabanza del Padre todopoderoso, del Verbo eterno, nuestro Señor Jesucristo, y del Espíritu Santo, nuestro único y trino Dios.

Muchas gracias por vuestra atención, vuestros comentarios, vuestro aliento y, sobre todo, vuestra oración. Han sido unos meses de alegre trabajo, compartiendo las riquezas de la tradición monástica desde el silencio del claustro, a través de los medios digitales. Ciertamente, podemos utilizar los adelantos de la modernidad para anunciar la Salvación que nuestro Señor Jesucristo realizó en su Misterio Pascual.

Los monjes de este Oratorio Monástico os imploramos vuestras oraciones, para afrontar los nuevos caminos por los que habremos de seguir a nuestro Señor. Que el Señor os bendiga.

Gloria al Padre,
y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Camelo de Dachau



En el martirologio de hoy aparece un santo desconocido para muchos y recordado para otros junto a muchos que anonimamente perdieron la vida en el campo de concentración de Dachau, próximo a Munich, en Baviera. Este es el beato Bronislao Kostowski, mártir, que en la ocupación militar de Polonia durante la guerra, cruelmente atormentado en la cárcel alcanzó la palma de martirio (1940).

Nuestra intención es recordar el lugar no ahondando en la tragedia conocida por todos sino mirar a ese lugar desde la reconciliación el perdón y en la oración.

En Dachau no solo esta en pie parte de lo que fue el campo de concentración sino que aprovechando parte de su muro se construyo un carmelo donde hoy se hora y es punto de encuentro en el silencio de Dios.


Dachau tiene también un cierto significado religioso. Allí murieron muchas personas por el mero hecho de tener unas creencias. Hoy tres pequeños templos invitan a la oración, a la reconciliación y a la búsqueda de la paz: uno católico, otro protestante y otro judío. Además un monasterio de Carmelitas Descalzas, construido en 1964, pretende ser un signo humilde de penitencia y oración. El ser humano, ensoberbecido por sus avances, mitificado en sí mismo y en su progreso, necesita mirar al cielo y estas monjas le recuerdan que no es el dueño de la vida y que ésta es un don sagrado.

El carmelo de Dachau


martes, 26 de noviembre de 2013

Las maravillas de Dios en la Creación

Bendice, alma mía, Señor.
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto.
De los manantiales sacas los ríos,
para que fluyan entre los montes:
en ellos beben las fieras de los campos,
el asnos salvaje apaga su sed;
junto a ellos habitan las aves del cielo,
y entre las frondas se oye su canto.
Salmo 103

lunes, 25 de noviembre de 2013

Monasterio de Santa Catalina del Sinai


La cordillera del Sinaí comprende un conjunto de cumbres entre las que se halla el monte Sinaí, a veces llamado «monte sagrado».

En el extremo meridional se encuentra el Yébel Musa (‘la montaña de Moisés’), considerado por la tradición como el lugar en el que Moisés se comunicó con Dios y recibió los Diez Mandamientos. 

El Yébel Musa no es, en verdad, la cumbre más alta del Sinaí; ese honor le corresponde al cercano monte Catalina, que con sus más de 2500 metros de altitud, es además la montaña más alta de Egipto.

El camino más corto para el ascenso (pero también el más empinado), conocido como Siket Syidna Musa, consta de una escalinata de 3750 escalones, "los escalones de la penitencia" y fueron esculpidos en la roca por los monjes del monasterio de Santa Catalina, ubicado al pie de la montaña, en la cara noreste.

El monasterio de Santa Catalina es un impresionante lugar sagrado que fue construido por orden del emperador romano Justiniano entre el 527 y el 565 d. de C. Pero antes la madre del emperador Constantino I el Grande, Santa Elena, mandó construir una capilla en el lugar donde según la tradición Moisés habló con Dios en el episodio bíblico de la «zarza ardiente».Se erige pues el monasterio en torno al lugar en el que se cree que Moisés vio la zarza ardiente del famoso pasaje de la Biblia.(Ex. 3)

Su verdadero nombre es Monasterio de la Transfiguración y es conocido también como Monasterio de Santa Catalina debido a que, según la tradición el cuerpo de esta santa, después de su martirio, fue trasladado por los ángeles al Monte Sinaí y los monjes del monasterio encontraron sus restos sobre el año 800, en una gruta de la montaña, momento a partir del cual el monasterio custodió sus reliquias y se convirtió en un importante centro de peregrinación.


Tras la ocupación musulmana de la región, Mahoma ordenó proteger el monasterio y construir una mezquita fatimí en su interior. Entre los años 1099 y 1270, y bajo la protección de los cruzados, el Monasterio de Santa Catalina se convirtió desde entonces en centro de peregrinaje a lo largo de toda la edad media hasta hoy. En la actualidad, el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí pertenece a la Iglesia Ortodoxa.

Sepulcro con los restos de Sta. Catalina
Las obras de arte que alberga el monasterio son increíbles y de un valor incalculable. Se cuentan, entre otras obras, mosaicos árabes, iconos griegos y rusos, óleos europeos y numerosos objetos religiosos.


Además, el monasterio es famoso por poseer una de las colecciones de manuscritos iluminados más grandes del mundo, superada solo por la del Vaticano. La forman casi cinco mil volúmenes, escritos en una inmensa variedad de idiomas de todo el mundo.

Biblioteca del monasterio

El corazón espiritual del monasterio lo constituye la capilla de la Zarza Ardiente, una humilde estructura revestida de una enorme importancia religiosa.


A pocos pasos de la capilla se puede ver el famoso arbusto, una rara especie de la familia de las rosáceas denominada Rubus Sanctus. Además, es también una fortaleza en esencia: sus inmensos muros de granito fueron construidos para proteger a los monjes y los tesoros en épocas de mayores peligros.

Lo más llamativo de la historia del monasterio es que, pese a los acontecimientos a menudo turbulentos que lo han rodeado, los dirigentes militares y religiosos siempre le han brindado una protección especial.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Mosaicos del Baptisterio de San Juan. Florencia


Si hay un sitio donde podriamos imaginar la venida de Cristo en majestad este sería el baptisterio de san Juan en Florencia dotado de un magnífico techo de mosaico en el que aparece Cristo como Juez y Señor de los tiempos al final de la Historia rodeado de ángeles, santos y realizando el Juicio final.

Pensando en el Baptisterio de San Juan , me viene a la mente las palabras del canto decimonoveno del Inferno de Dante : "Mi bello San Juan." Está situado en la "Piazza del Duomo", justo en frente de la Catedral de "St. Maria delle Fiore"  y es uno de los monumentos más importantes de Florencia.


Los orígenes del monumento no están seguros. Se cree que fue construido sobre las ruinas de un antiguo templo romano dedicado al dios Marte alrededor del cuarto o quinto siglo AC. La primera mención se remonta a 897 cuando se refiere como una basílica. En 1128 se convierte oficialmente en el baptisterio de la ciudad, donde pasaron el rito del bautismo.

El Baptisterio, se caracteriza por un forma octogonal, cubierto por una cúpula con ocho segmentos cubiertos en el exterior por una cubierta piramidal. El exterior del edificio está decorado con mármol blanco de Carrara y mármol verde de Prato, característica propia de la  arquitectura románica florentina.

Hoy nos quedaremos solo en el interior donde se puede admirar el hermoso mosaico que cubre toda la cúpula del siglo XIII.


Un domingo, dice el apocalípsis, caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente, como una trompeta. Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del pecho. El pelo de su cabeza era blanco como lana, como nieve; sus ojos llameaban, sus pies parecían bronce incandescente en la fragua, y era su voz como el estruendo del océano. Con la mano derecha sostenía siete estrellas, de su boca salía una espada aguda de dos filos, y su semblante resplandecía como el sol en plena fuerza. No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto, y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo.

Estos mosaicos datan de 1225 y son obras de arte de muchos artesanos venecianos desconocidos, entre los artistas que posteriormente trabajaron se encuentra probablemente Cimabue. La cubierta del techo comenzó bajo la dirección del fraile franciscano Jacopo da Torrita y probablemente no fue completado hasta el siglo XIV.
Plano del techo de mosaico :
1. Juicio Final. 2. Lámpara. 3. Coro de ángeles.
4. Historias del Libro del Génesis. 5. Historias de José.
6. Historias de María y Cristo.
7. Historias de San Juan Bautista.

Este mosacio se representa en tres secciones sobre el altar: el Juicio Final con un gigante y majestuoso Cristo y los Ángeles del juicio a cada lado (realizado por Coppo di Marcovaldo), las recompensas de los salvados dejando sus tumbas (del lado derecho de Cristo), y los castigos de los condenados (del lado izquierdo de Cristo). Esta última parte es particularmente famosa: los hombres malvados son quemados en la hoguera, quemados por las llamas, aplastados con piedras, mordidos por serpientes, masticados por horribles bestias.


Estas escenas nos recuerdan de posteriores trabajos donde se muestran con un espantoso detalle los horrores del infierno, tales como El Juicio Final o El Jardín de las Delicias, ambos del pintor flamenco Hieronymus Bosch. Dante Alighieri creció contemplando estos mosaicos y sus imágenes de muerte y resurrección deben haber tenido un profundo impacto sobre él y su obra.




Las otras escenas en el techo representan diferentes historias en niveles horizontales del mosaico: (comenzando por el nivel superior) Coro de Ángeles, Tronos, Dominaciones, y Potencias; historias del libro del Génesis, historias de Jose, historias de María y Cristo, y finalmente en el nivel más bajo: historias de San Juan Bautista. Algunas cabezas de profetas que se encuentran allí, se le atribuyen a Gaddo Gaddi, un amigo de Cimabue.


sábado, 23 de noviembre de 2013

Basílica de san Clemente

La basílica de San Clemente es el más extraordinario testimonio arqueológico relativo a la arquitectura estratificada sobre sitios preexistentes en el transcurso de los siglos, práctica bastante común en Roma.

Sección de los niveles de la basílica de San Clemente. Roma
La basílica ocupa un sitio arqueológico articulado en tres niveles: el primero es una Domus romana y algunos edificios públicos del siglo I, el segundo una basílica paleocristiana del siglo IV y el último, el visible hoy en superficie, la basílica de San Clemente que se remonta al siglo XII. 

Durante el siglo II d.C., los terrenos sobre los que hoy se encuentra la iglesia estaban ocupados por una mansión romana, propiedad de Tito Flavio Clemente, uno de los primeros senadores romanos que se convirtieron al Cristianismo. La casa era utilizada para realizar reuniones secretas, ya que la religión cristiana estaba prohibida en aquella época.


Esta basílica debería visitarse al revés, o sea de abajo a arriba, desde la Domus romana. En esta son visibles varias habitaciones, un mitreo, o lugar donde se realizaba el culto a Mitra, (Dios solar de origen persa), que permanecería en uso para la realización de rituales de iniciación hasta finales del siglo III. Son visibles también una fuente de agua y divididos por un callejón a su vez interrumpido por los cimientos de la basílica, otros edificios públicos del siglo II y III.

Primer nivel. Mitreo y altar dedicado a Mitra.

El conjunto arqueológico fue descubierto a partir del 1857 gracias a las excavaciones de los padres Dominicos Irlandeses custodios todavía hoy de la iglesia.

Algunos años después se construyó una gran sala sobre la mansión que, tras el fin de la persecución cristiana en el año 313 d.C., pasaría a convertirse en una basílica bajo la bendición del Papa Siricio. La iglesia sufrió grandes daños durante los saqueos producidos en el año 1084 a manos de los normandos, por lo que quedó abandonada y sepultada cinco metros por debajo del nivel de las calles. 

Segundo Nivel,. Basílica Paleocristiana

La basílica paleocristiana está muy bien conservada, es posible ver los antiquísimos frescos presentes en las tres naves, un sarcófago, el altar con la característica ancla que nos traslada a la leyenda del santo titular de la basílica, de hecho el martirio de San Clemente consistió en ser arrojado al mar muerto atado a un ancla. 


La decisión de abandonar, y así pues enterrar, la que en su tiempo fue una famosa basílica se debe como hemos dicho, al grave daño ocurrido durante el saqueo de los Normandos de Roberto il Guiscardo en 1084, En el mismo terreno se llevó a cabo la construcción de una nueva iglesia bajo las órdenes del Papa Pascual II, que se vería finalizada en el año 1108 y es la misma que se conserva hasta la actualidad.
Al construir la basílica superior han sido englobadas las partes superiores de algunos frescos, de hecho algunas figuras aparecen sin cabeza, además las columnas originarias han sido reforzadas con pilastras de sostén eliminando el efecto de la columnata que divide la nave central de las laterales, típico de las basílicas paleocristianas.

A la basílica superior se accede desde la plaza que toma el nombre, un porche del siglo XII hace de arco de entrada al patio compuesto por un cuádruple pórtico de columnas jónicas, la fachada es del siglo XVII y está flanqueada por un pequeño campanario.

La basílica fue reconstruida en 1719 por Stefano Fontana, éste respetó la planta medieval limitando las intervenciones a la reconstrucción y decoraciones de los techos de las naves, en la bóveda de la nave central insertó un fresco obra de G. Chiari: "Gloria de S. Clemente" (1719)

Tercer Nivel. Basilica actual
Tres naves divididas por columnas jónicas, un bello pavimento cosmatesco, una Schola Cantorum casi en el centro de la iglesia, el cimborrio y el candelabro que se remontan al siglo XII por un momento son ensombrecidos por uno de los más antiguos mosaicos presentes en Roma.


El maravilloso mosaico representa "Cristo crucificado entre la virgen y San Juan evangelista", la representación está bastante articulada: desde un césped de acanto salen volutas que componen florituras por todo el área del cuenco absidal contorneando diversas figuras, en el césped se erige la cruz de la cual fluyen ríos paradisíacos en los que abrevan ciervos.

En el presbiterio se encuentran dos monumentos, a la derecha el del Card. Roverella, obra de G. Dalmata (1476) y a la izquierda el del Card. Venier di Isaia de Pisa (1479).

A la izquierda de la entrada principal, cerrada con reja protectora, está la capilla de S. Caterina pintada al fresco por Masolino da Panicale entre el 1428 y el 1431.

Dejamos este video de la RAI sobre la basílica para su disfrute y mejor entedimiento del lugar.

viernes, 22 de noviembre de 2013

Santa Cecilia in Trastevere. Roma


La iglesia de Santa Cecilia in Transtévere, localizada al otro lado del rio Tiber en Roma, guarda gracias al Papa San Pascual I (817-824) las reliquias de Santa Cecilia, junto con las de los santos Tiburcio, Valeriano y Máximo. 

En 1599, el cardenal Sfondrati restauró la iglesia en honor a la Santa en Transtévere y volvió a enterrar las reliquias de los cuatro mártires allí. Según se dice, el cuerpo de Santa Cecilia estaba incorrupto y entero, por más que el Papa Pascual había separado la cabeza del cuerpo, ya que, entre los años 847 y 855, la cabeza de Santa Cecilia formaba parte de las reliquias de los Cuatro Santos Coronados. Se cuenta que, en 1599, se permitió ver el cuerpo de Santa Cecilia al escultor Maderna, quien esculpió una estatua de tamaño natural, muy real y conmovedora. "No estaba de espaldas como un cadáver en la tumba," dijo más tarde el artista, "sino recostada del lado derecho, como si estuviese en la cama, con las piernas un poco encogidas, en la actitud de una persona que duerme." La estatua se halla actualmente en la iglesia de Santa Cecilia, bajo el altar próximo al sitio en el que se había sepultado nuevamente el cuerpo en un féretro de plata. Sobre el pedestal de la estatua puso el escultor la siguiente inscripción: "He aquí a Cecilia, virgen, a quien yo vi incorrupta en el sepulcro. Esculpí para vosotros, en mármol, esta imagen de la santa en la postura en que la vi." 


De Rossi determinó el sitio en que la santa había estado originalmente sepultada en el cementerio de Calixto, y se colocó en el nicho una réplica de la estatua de Maderna.


Sin embargo, el P. Delehaye y otros autores opinan que no existen pruebas suficientes de que, en 1599, se haya encontrado entero el cuerpo de la santa, en la forma en que lo esculpió Maderna. En efecto, Delehaye y Dom Quentin subrayan las contradicciones que hay en los relatos del descubrimiento, que nos dejaron Baronio y Bosio, contemporáneos de los hechos. Por otra parte, en el período inmediatamente posterior a las persecuciones no se hace mención de ninguna mártir romana llamada, Cecilia. Su nombre no figura en los poemas de Dámaso y Prudencio, ni en los escritos de Jerónimo y Ambrosio, ni en la "Depositio Martyrum" (siglo IV). Finalmente, la iglesia que se llamó más tarde "titulus Sanctae Caeciliae" se llamaba originalmente "títulus Caecilia", es decir, fundada por una dama llamada Cecilia.

La fachada actual de la basílica data de 1725 y es obra de Ferdinando Fuga, conocido por sus obras en Roma y Nápoles en el siglo XVIII.

En el ábside se conserva un mosaico del siglo IX.


Entre los vestigios que permanecen del edificio del siglo XIII y ubicado en el coro se encuentra el juicio finalsegún diseños de Pietro Cavallini. 

(detalle)
Además de las obras de sus capillas y dos excelentes retablos, se observa la Apoteosis de Santa Cecilia, en la nave central, una obra de Sebastiano Conca de 1721.


El altar cuenta con un ciborio (la estructura que cubre el altar) de finales del siglo XIII de Arnofo di Cambio, 

y principalmente la obra de Stefano Maderno, que es la escultura del martirio de Santa Cecilia, (que hemos comentado anteriormente) datada en el 1600. Tumbada. Con los ojos tapados y con marcas evidentes de la decapitación.