miércoles, 6 de marzo de 2019

Comienzo de la Cuaresma en la Cruz de Ferro


Comenzamos el Camino Cuaresmal hacia la Pascua de nuestro Señor Jesucristo. Lo hacemos desde un punto muy especial del Camino de Santiago: la Cruz de Ferro, el lugar en el que los peregrinos arrojan una piedra al pie de la Cruz. Depongamos también nosotros nuestros pecados, como propósito al inicio de esta nueva Cuaresma

domingo, 3 de marzo de 2019

Catedral de Calahorra. Los Santos Emeterio y Celedonio

Catedral de Calahoraa - Martirio de los santos Emeterio y Celedonio

En Calahorra, en la Hispania Tarraconense, santos Emeterio y Celedonio, los cuales, estando cumpliendo la milicia en los campamentos junto a León, en la provincia de Galicia, por confesar el nombre de Cristo al inicio de la persecución fueron conducidos a Calahorra y allí coronados con el
martirio (c. s. IV)

La noticia que en este día nos da el Martirologio romano nos lleva a la ciudad de Calahorra, a orillas del Ebro, en La Rioja. La Catedral de Calahorra surge del martirio de los legionarios romanos Emeterio y Celedonio decapitados según la tradición hacia el año 300 en el mismo lugar donde hoy está emplazado el templo. La veneración del martirio explica su emplazamiento, a extramuros de la ciudad, en su parte baja y a orillas del río Cidacos.

Ya en el siglo cuarto, la peregrinación a este santo lugar permitió la construcción de un baptisterio en la localización precisa donde tuvo lugar el martirio. El famoso poeta Aurelio Prudencio (quien como hijo de la ciudad compartía la admiración y devoción sentida por los calagurritanos hacia el coraje de los Santos) inmortalizó dicha construcción y homenajeó a sus Patronos escribiendo un himno, lleno de lirismo, en el que detalló tanto la confianza que los Santos habían depositado en Dios como su testimonio por la fe cristiana en la que creían.


La destrucción de este templo cuando la ciudad cayó en manos árabes no impidió que los calagurritanos mostrasen su respeto por los Santos. Continuaron transmitiendo la veneración que sentían por sus hazañas y milagros, generación tras generación, de tal forma que tan pronto como el rey de Navarra, Don García de Nájera, reconquistó la ciudad para la cristiandad en el año 1.045, se erigió nuevamente un templo, esta vez de estilo románico, en el mismo lugar donde tiempo atrás estuviera el baptisterio antes de ser destruido por los árabes.


Algunos siglos después, la paz y la prosperidad de la ciudad proporcionó a sus habitantes los medios necesarios para comenzar la construcción de la que, con el tiempo, se convertiría en el magnífico edificio que admiramos hoy. Las obras comenzaron hacia el final del siglo XV, en el año 1484, y se prolongaron durante más de 200 años, de manera que sus capillas, retablos, así como el resto de los elementos del templo reflejan los desarrollos culturales y artísticos que tuvieron lugar en la región a lo largo de las obras, si bien no se ha conservado ningún resto románico.

Los santos Emeterio y Celedonio eran hijos de un centurión romano, los dos hermanos habían seguido los pasos de su padre al alistarse bajo el servicio de las huestes romanas, donde estuvieron encargados de portar los estandartes de la Legión Gemina VII a la que pertenecían y que los apartó de Calahorra durante un tiempo. En aquellos años (finales del siglo III, principios del siglo VI de nuestra era), el Imperio Romano al que defendía, entre muchas otras, su legión ya había perdido parte del gran fausto y esplendor que le había caracterizado en épocas precedentes. Observando el discurrir de los acontecimientos, los hermanos pudieron darse cuenta de que la larga lista de personajes que se habían ido sucediendo en el trono romano gozaban de sus triunfos tan sólo gracias a un sinfin de traiciones a través de las que se infligían no menos sufrimientos sobre el pueblo. Envuelto en esta situación, Diócletes, más conocido como emperador Diocleciano, olvidando quizá que su padre era un liberto dálmata, clamaba ser una reencarnación del mismo Júpiter y, lleno de ira contra los cristianos que habían osado hacer la señal de la cruz en su presencia, había promulgado un edicto contra ellos en el que dictaba su persecución. El ansia de poder y reconocimiento que cegaba al emperador le había llevado, como en los tiempos de Decio, al recrudecimiento de las injusticias cometidas contra los seguidores de Cristo. Ante estos hechos, cansados probablemente de la vanidad y falsedad de la forma de vida promovida por los gobernantes del Imperio, nuestros dos heroicos legionarios de Cristo, que ya no al servicio de la corrupta Roma, siguieron también los pasos de su padre, San Marcelo, y lejos de amilanarse por el eminente peligro que suponía la profesión de la fe cristiana, no dudaron en proclamarla sin pudor ni temor alguno, lo que les llevó a reunirse nuevamente con la comunidad cristiana de su Calahorra natal.

Instruidos en las creencias de su progenitor, los dos hermanos eran miembros de una de las comunidades cristianas más antiguas de España que, llegada a la región procedente de los focos cristianos del norte de África, se había extendido por distintos puntos del valle del Ebro como Zaragoza, Alfaro, Varea y la propia Calahorra. No dudaron en retirar la tela del estandarte que indicaba su pertenencia a la Legión Gemina VII para dejar al descubierto un asta en forma de cruz con la que, al alzarla, proclamaron abiertamente el orgullo que sentían por ser siervos del Dios verdadero, una confesión que les costó la vida pero que, al mismo tiempo, abrió sus puertas al cielo y los inmortalizó como los Mártires a los que generaciones de cristianos veneran desde entonces con fervor.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Cristianismo en Japón


Celebramos hoy la memoria del martirio de san Pablo Miki y sus compañeros mártires. Por eso, vamos a conocer la historia del Cristianismo en el Japón. En 1542 los navegantes portugueses encuentran una vía hacia las islas del Japón. Portugal, de inmediato, se interesan por los ricos productos del país. La Iglesia también se hace presente. San Francisco Javier, con dos compañeros jesuitas, navega en 1549 a la ciudad de Kagoxima, en la isla de Kyushu. En dos años establece cinco cristiandades con un grupo de dos mil personas.

Japón es, desde un comienzo, un campo de trabajo muy querido de los jesuitas. Durante 40 años, la Compañía de Jesús realiza sola el trabajo misional. En 1579 el P. Alejandro Valignano S.J., visitador de las misiones de Oriente, se impresiona de la profunda fe de los japoneses. En las islas hay 54 jesuitas y 150.000 cristianos. Cuando San Francisco Javier llega al Japón constata que un cambio político está a las puertas. El régimen central de gobierno es débil. El emperador se sostiene gracias al shogún, o jefe militar. Los daimyos, o señores feudales, son los importantes, pero pueden ser dominados. Con dificultades, la Iglesia avanza. Algunos daimyos se apoyan en los intereses comerciales de Portugal. Otros oponen resistencia, por su historia, cultura y religión tradicional.

Poco a poco, el cristianismo pone un pie firme en la isla de Kyushu y en el Japón central. Las conversiones de los daimyos Omura Sumitada, Otomo Sorin, Takayama Kami y su hijo Takayama Ukon favorecen el trabajo misional. En 1582 hay una revolución. El shogún Toyotomi Hideyoshi se apodera del gobierno imperial y se declara tutor del heredero. En un comienzo Hideyoshi se manifiesta bien inclinado respecto al cristianismo. La paz llega sometiendo a los daimyos.

En 1587 Toyotomi Hideyoshi cambia repentinamente su actitud. Prohibe la predicación de la fe cristiana y dispone la expulsión de los misioneros. Parece ver en el influjo creciente del cristianismo un impedimento a sus pretensiones de poder total. En 1593 Hideyoshi cambia su nombre por el de Taicosama o “supremo señor”. En el mes de junio de 1593 recibe a un grupo de franciscanos, de las islas Filipinas. Vienen con el título de embajadores. Taicosama acepta sus cartas credenciales, pues el comercio con los españoles es un buen acicate. Los recién llegados se establecen en Osaka. Abren hospitales entre los leprosos y los pobres.

Una guerra con Corea, unida a catástrofes naturales aumenta la tensión de las autoridades.Taicosama dicta entonces un nuevo decreto de persecución. Más duro que el de 1587. Exige el destierro de todos los misioneros extranjeros, bajo pena de muerte. En virtud de este segundo decreto Taicosama condena a 6 franciscanos y a 15 japoneses que les colaboran, a la muerte de cruz. En los registros de la Residencia jesuita de Osaka detienen a tres japoneses de la Compañía de Jesús. Los inscriben en la lista de condenados. También incluyen a otros dos japoneses, en el camino a Nagasaki. Así el 5 de febrero de 1597 mueren en total 26 mártires. Pero después, Taicosama suaviza el edicto. La misión continúa, sin mayores tropiezos, hasta 1614. Ese año, el shogún sucesor, Ieyasu Daifusama, decide la extinción de la fe. En esta segunda persecución padecen el martirio numerosos misioneros y millares de cristianos japoneses. El ingreso de nuevos misioneros queda prohibido. La vida de la Iglesia comienza entonces a declinar.

lunes, 4 de febrero de 2019

Fulda

Fulda es uno de los lugares centrales del catolicismo alemán. Allí vivió el gran Rabano Mauro, cuya santidad hoy celebramos. En el siguiente video, vemos imágenes de su catedal y escuchamos el magnífico tañido de sus campanas.

sábado, 2 de febrero de 2019

El Templo de Jerusalén construido por Herodes


El Templo de Jerusalén fue la máxima expresión de la fe de Israel. Allí tuvo lugar la Presentación del Señor, que hoy celebramos. En realidad, se trataba del tercer templo construido en el mismo lugar. El primero fue levantado por Salomón, hijo de David. Fue destruido el año 586 antes de Cristo por el rey de Babilonia Nabucodonosor. Setenta años después, Zorobabel levantó el segundo templo, más modesto que el anterior, que duró hasta pocos años antes de Cristo.

Herodes emprendió la restauración del Templo en su esplendor original y con sus disposiciones tradicionales. Los edificios se demolieron uno tras otro conforme estaban disponibles los materiales para las nuevas estructuras. Una multitud de sacerdotes se convirtió en albañiles y carpinteros y tomó a su cargo el derribo y reconstrucción del santuario, tarea que fue llevada a cabo en dieciocho meses. Casi 10.000 trabajadores fueron empleados en los otros edificios. Tras ocho años de trabajo (10 antes de Cristo) el nuevo edificio se abrió al culto. Pero este monumento, que rivalizaba en sus vastas proporciones y magnificencia con las más bellos construcciones de la antigüedad y que sobrepasaba mucho incluso al de Salomón, sólo se acabó en el 62 o 64 después de Cristo, estando en esa época aún empleados 18.000 trabajadores.


Herodes duplicó la plataforma artificial que tenía el Templo de Zorobabel, ampliando los recintos sagrados hacia el sur y especialmente hacia el norte donde las galerías llegaban hasta la roca de Baris y la Antonia. El Templo de Herodes constaba de dos patios, uno interior y otro exterior. El primero incluía todos los edificios del Templo propiamente dicho y se dividía en: El Patio de los Sacerdotes, que contenía la casa de Dios y el altar de los holocaustos; el Patio de Israel; y el Patio de las Mujeres. Todo el espacio entre el patio interior y el muro exterior de la plataforma se llamaba Patio de los Gentiles, porque se permitía entrar en él a los no-judíos.

Este Templo fue destruido por los romanos el año 70 después de Cristo. En la actualidad, sobre la explanada de lo que fuera el Templo, se levanta una de las mezquinas más sagradas de los musulmanes.

viernes, 1 de febrero de 2019

Altar mayor de la Colegiata de Santa María del Manzano de Castrojeriz


La Villa de Castrojeriz posee una Colegiata en la que fue venerada Santa María, bajo la advocación de la Virgen del Manzano. Estuvo bajo la protección de los Marqueses de Castrojeriz, logrando acumular un rico patrimonio artístico.


El altar mayor está presidido por un retablo barroco, en el que se muestran cinco lienzos que representan los misterios gozosos de la Encarnación y Nacimiento del Señor. El central fue pintado por Rafael Mengs, con una hermosa imagen de la Anunciación del Ángel a María.


Esta capilla mayor de la Colegiata está erigida sobre la cripta en la que fueron enterrados los distintos marqueses de Castrojeriz. Dos grupos escultóricos representan a dos generaciones de estos nobles.