Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eucaristía. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de mayo de 2017

El Milagro Eucarístico de Bolsena


Bolsena es una pequeña ciudad, de algo más de cinco mil habitantes, que se encuentra en la zona central de Italia, un poco al norte de Roma y cerca de Orvieto. Allí tuvo lugar, durante la Edad Media, un célebre milagro que influyó decisivamente en la institución para toda la Iglesia de la fiesta del Corpus Christi: el milagro eucarístico de Bolsena. Siguiendo la liturgia de este día, que sigue hablándonos del Pan Vivo que es Jesucristo, acerquémonos a este lugar de Italia para conocer la historia de este milagro.

Bolsena: relicarios con las lápidas manchadas de sangre
Un sacerdote bohemio llamado Pedro de Praga, en el verano de 1263 , comenzó a dudar de la presencia real de Jesús en la hostia y el vino consagrados. El sacerdote entonces emprendió una peregrinación a Roma para rezar ante la tumba de Pedro y para disipar sus dudas de fe. La estancia romana animó el alma del sacerdote, que emprendió el viaje de regreso a su tierra. A lo largo de la Via Cassia se detuvo para pasar la noche en Bolsena, donde las dudas de fe le asaltaron de nuevo. Al día siguiente el sacerdote celebró la misa en la iglesia de Santa Cristina.

Bolsena: relicario en la Iglesia de Santa Cristina
En el momento de la consagración, la sagrada forma comenzó a sangrar. Asustado y confundido, el sacerdote trató de ocultar el hecho y concluyó la celebración, envolviendo la forma con el purificador del cáliz y dejándolo en la Sacristía. En el camino, unas gotas de sangre cayeron en el suelo de mármol y en los escalones del altar.

Catedral de Orvieto: Relicario del Corporal
Pedro de Praga, se dirigió inmediatamente por el Papa Urbano IV , que se encontraba en Orvieto, para contarle lo sucedido. El Papa, entonces, envió al obispo de Orvieto a Bolsena para comprobar la veracidad de la historia y recuperar las reliquias.


Urbano IV reconoció el milagro y el 11 de agosto 1264 instituyó para toda la Iglesia una fiesta llamada Corpus Christi, a partir de una fiesta ya existente desde 1247 en la diócesis de Lieja, en Bélgica, para celebrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, como reacción a las ideas de Berengario de Tours, según la cual la presencia de Cristo no era real, sino sólo simbólica. El Papa encomendó a santo Tomás de Aquino la tarea de preparar los textos del Oficio y de la Misa de la fiesta, y se estableció que el Corpus Christi se celebre en el primer jueves después de la octava de Pentecostés.

Rafael: el Milagro de Bolsena
Las reliquias del milagro se conservan en la catedral de Orvieto. En la Capilla del Corporal se venera la Hostia Santa, el corporal y el purificador. En 1338 se colocaron en el relicario de Ugolino di Vieri, donde se encuentran actualmente. El relicario se colocó, a partir de 1363, sobre el altar de mármol que se encuentra en la misma capilla. El altar donde ocurrió el milagro fue colocado, desde la primera mitad del siglo XVI , en el atrio de la basílica subterránea de Santa Cristina en Bolsena. En Bolsena se conservan en sus respectivos relicarios las lápidas de mármol manchadas con la Sangre del Milagro.


jueves, 26 de mayo de 2016

El Milagro Eucarístico de El Cebreiro


La Solemnidad del Corpus nos invita hoy a la adoración del misterio de la Eucaristía, la presencia real de Jesucristo entre nosotros, bajo las especies de pan y de vino. Nuestros ojos ven pan y vino, pero nuestra fe confiesa que detrás de esa realidad, se encuentra misteriosamente el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.


Esta confianza no es fácil de mantener, y la duda o la desconfianza acechan, especialmente a quienes más trato debieran tener con tal misterio. Es el caso de un monje benedictino del siglo XIV: estaba celebrando la Eucaristía en un pobre monasterio, situado en un inhóspito puerto de montaña. Hacía frío, no había nadie en la Iglesia (era absolutamente normal celebrar una misa sin pueblo), y la tentación de la duda acechó al monje sacerdote, cuando vio que llegaba en medio de la helada ventisca un campesino, Juan Santín, para asistir al Santo Sacrificio.


El monje lo despreció en su corazón: ¿para ver pan y vino viene este necio? Pero, para su confusión, el pan y el vino que tenía entre sus manos se convirtió en carne y sangre verdaderos. Así premió el Señor la fe sencilla del que se molestó para asistir a la Eucaristía, y confundió la impía duda del monje.


El lugar se llama El Cebreiro. Está sobre el puerto, a través del cual cruzan los peregrinos que van a Santiago las montañas de Galicia. El monasterio benedictino desapareció con las tormentas ideológicas del siglo XIX, pero el recuerdo del Milagro perdura, pues los Reyes Católicos, durante su peregrinación, dejaron allí un relicario para custodiar el cáliz y la patena del milagro.

jueves, 4 de junio de 2015

El Milagro Eucarístico de El Cebreiro


La Solemnidad del Corpus nos invita hoy a la adoración del misterio de la Eucaristía, la presencia real de Jesucristo entre nosotros, bajo las especies de pan y de vino. Nuestros ojos ven pan y vino, pero nuestra fe confiesa que detrás de esa realidad, se encuentra misteriosamente el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.


Esta confianza no es fácil de mantener, y la duda o la desconfianza acechan, especialmente a quienes más trato debieran tener con tal misterio. Es el caso de un monje benedictino del siglo XIV: estaba celebrando la Eucaristía en un pobre monasterio, situado en un inhóspito puerto de montaña. Hacía frío, no había nadie en la Iglesia (era absolutamente normal celebrar una misa sin pueblo), y la tentación de la duda acechó al monje sacerdote, cuando vio que llegaba en medio de la helada ventisca un campesino, Juan Santín, para asistir al Santo Sacrificio.


El monje lo despreció en su corazón: ¿para ver pan y vino viene este necio? Pero, para su confusión, el pan y el vino que tenía entre sus manos se convirtió en carne y sangre verdaderos. Así premió el Señor la fe sencilla del que se molestó para asistir a la Eucaristía, y confundió la impía duda del monje.


El lugar se llama El Cebreiro. Está sobre el puerto, a través del cual cruzan los peregrinos que van a Santiago las montañas de Galicia. El monasterio benedictino desapareció con las tormentas ideológicas del siglo XIX, pero el recuerdo del Milagro perdura, pues los Reyes Católicos, durante su peregrinación, dejaron allí un relicario para custodiar el cáliz y la patena del milagro.

sábado, 20 de abril de 2013

El Milagro Eucarístico de Bolsena


Bolsena es una pequeña ciudad, de algo más de cinco mil habitantes, que se encuentra en la zona central de Italia, un poco al norte de Roma y cerca de Orvieto. Allí tuvo lugar, durante la Edad Media, un célebre milagro que influyó decisivamente en la institución para toda la Iglesia de la fiesta del Corpus Christi: el milagro eucarístico de Bolsena. Siguiendo la liturgia de este día, que sigue hablándonos del Pan Vivo que es Jesucristo, acerquémonos a este lugar de Italia para conocer la historia de este milagro.

Bolsena: relicarios con las lápidas manchadas de sangre
Un sacerdote bohemio llamado Pedro de Praga, en el verano de 1263 , comenzó a dudar de la presencia real de Jesús en la hostia y el vino consagrados. El sacerdote entonces emprendió una peregrinación a Roma para rezar ante la tumba de Pedro y para disipar sus dudas de fe. La estancia romana animó el alma del sacerdote, que emprendió el viaje de regreso a su tierra. A lo largo de la Via Cassia se detuvo para pasar la noche en Bolsena, donde las dudas de fe le asaltaron de nuevo. Al día siguiente el sacerdote celebró la misa en la iglesia de Santa Cristina.

Bolsena: relicario en la Iglesia de Santa Cristina
En el momento de la consagración, la sagrada forma comenzó a sangrar. Asustado y confundido, el sacerdote trató de ocultar el hecho y concluyó la celebración, envolviendo la forma con el purificador del cáliz y dejándolo en la Sacristía. En el camino, unas gotas de sangre cayeron en el suelo de mármol y en los escalones del altar.

Catedral de Orvieto: Relicario del Corporal
Pedro de Praga, se dirigió inmediatamente por el Papa Urbano IV , que se encontraba en Orvieto, para contarle lo sucedido. El Papa, entonces, envió al obispo de Orvieto a Bolsena para comprobar la veracidad de la historia y recuperar las reliquias.


Urbano IV reconoció el milagro y el 11 de agosto 1264 instituyó para toda la Iglesia una fiesta llamada Corpus Christi, a partir de una fiesta ya existente desde 1247 en la diócesis de Lieja, en Bélgica, para celebrar la presencia real de Cristo en la Eucaristía, como reacción a las ideas de Berengario de Tours, según la cual la presencia de Cristo no era real, sino sólo simbólica. El Papa encomendó a santo Tomás de Aquino la tarea de preparar los textos del Oficio y de la Misa de la fiesta, y se estableció que el Corpus Christi se celebre en el primer jueves después de la octava de Pentecostés.

Rafael: el Milagro de Bolsena
Las reliquias del milagro se conservan en la catedral de Orvieto. En la Capilla del Corporal se venera la Hostia Santa, el corporal y el purificador. En 1338 se colocaron en el relicario de Ugolino di Vieri, donde se encuentran actualmente. El relicario se colocó, a partir de 1363, sobre el altar de mármol que se encuentra en la misma capilla. El altar donde ocurrió el milagro fue colocado, desde la primera mitad del siglo XVI , en el atrio de la basílica subterránea de Santa Cristina en Bolsena. En Bolsena se conservan en sus respectivos relicarios las lápidas de mármol manchadas con la Sangre del Milagro.


miércoles, 17 de abril de 2013

El Milagro Eucarístico de El Cebreiro


La liturgia de estos días nos invita a meditar sobre el discurso del Pan de la Vida, contenido en el capítulo sexto del Evangelio según san Juan. Una consecuencia directa de esta meditación, es la adoración del misterio de la Eucaristía, la presencia real de Jesucristo entre nosotros, bajo las especies de pan y de vino. Nuestros ojos ven pan y vino, pero nuestra fe confiesa que detrás de esa realidad, se encuentra misteriosamente el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo.


Esta confianza no es fácil de mantener, y la duda o la desconfianza acechan, especialmente a quienes más trato debieran tener con tal misterio. Es el caso de un monje benedictino del siglo XIV: estaba celebrando la Eucaristía en un pobre monasterio, situado en un inhóspito puerto de montaña. Hacía frío, no había nadie en la Iglesia (era absolutamente normal celebrar una misa sin pueblo), y la tentación de la duda acechó al monje sacerdote, cuando vio que llegaba en medio de la helada ventisca un campesino, Juan Santín, para asistir al Santo Sacrificio.


El monje lo despreció en su corazón: ¿para ver pan y vino viene este necio? Pero, para su confusión, el pan y el vino que tenía entre sus manos se convirtió en carne y sangre verdaderos. Así premió el Señor la fe sencilla del que se molestó para asistir a la Eucaristía, y confundió la impía duda del monje.


El lugar se llama El Cebreiro. Está sobre el puerto, a través del cual cruzan los peregrinos que van a Santiago las montañas de Galicia. El monasterio benedictino desapareció con las tormentas ideológicas del siglo XIX, pero el recuerdo del Milagro perdura, pues los Reyes Católicos, durante su peregrinación, dejaron allí un relicario para custodiar el cáliz y la patena del milagro.